[doap_box title=»Algunos beneficios» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Entre los beneficios que América Latina y el Caribe podría recibir del Acuerdo entre la Unión Europea y Estados Unidos figura un reducción de costos en el comercio y simplificación de normas y estándares de exportación para las empresas de la región.
Así mismo, tomando en cuenta que la UE tendrá vínculos comerciales más sólidos con EE. UU., América Latina se podría convertir en una plataforma de inversión europea más fuerte y prestadora de servicios, dice el Fideg.[/doap_box][doap_box title=»También en TPP» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Pero no solo el Acuerdo de Asociación de Comercio e Inversión entre los EE. UU. y la UE representa una amenaza para América Latina, sino también el Acuerdo de Asociación de Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), el que ya está más avanzado y donde hasta hoy Centroamérica ha tenido una actuación pasiva, pese a que ese acuerdo podría afectar a varios productos como los textiles, lo que generaría la muerte masiva de empleo en la región.[/doap_box]
América Latina y el Caribe, pero sobre todo Centroamérica, no deben perder de su radar económico las negociaciones que Estados Unidos y la Unión Europea que dominan en conjunto el 45 por ciento del comercial mundial comenzaron en junio de 2013 para dar pase al Acuerdo de Asociación de Comercio e Inversión entre los EE. UU. y la UE (TTIP, por sus siglas en inglés).
Es un futuro acuerdo que hace temblar inclusive los cimientos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que podría perder su influencia en la gobernanza del comercio mundial.
Aunque a simple vista pareciera que el TTIP es un acuerdo exclusivo de esas economías altamente industrializadas, un estudio de la Fundación Internacional para el Desarrollo Económico Global (Fideg) alerta que no es así, porque detrás de esas negociaciones transatlánticas hay amenazas para los Tratados de Libre Comercio y Acuerdo de Asociación que esas regiones han suscritos con América Latina y el Caribe.
También hay oportunidades, pero según Gloria Carrión Fonseca, directora del Programa de Investigación en Economía Política y Desarrollo Inclusivo de Fideg, el rédito que Centroamérica y el resto del hemisferio obtenga dependerá de que el futuro acuerdo megarregional que se pacte se pueda complementar con los vigentes con el hemisferio y esas potencias.
Carrión afirma que en el caso de Nicaragua se debe vigilar que no se afecte las preferencias y ventajas que se consiguieron en el DR-Cafta y el Acuerdo de Asociación (AdA).
La especialista se refiere principalmente a productos como la carne de bovino, los lácteos, el azúcar y los textiles, los que tienen gran peso en el comercio con esos mercados, principalmente Estados Unidos, primer socio comercial de Nicaragua, que el año pasado aportó 821.48 millones de dólares del total de los ingresos por exportaciones, y cuyo saldo ascendió a 2,746 millones de dólares, incluidos los productos de zona franca.
EL ACUERDO TTIP
¿Pero qué busca el acuerdo que negocian ambas potencias económicas? Según el estudio presentado ayer por Fideg, el mismo tiene tres componentes claves: mayor apertura en el mercado de bienes y servicios, inversiones y contrataciones públicas entre ambas potencias; unificar los marcos regulatorios tanto en bienes como servicios (automóviles, productos agrícolas, químicos, farmacéuticos, cosméticos y servicios financieros); y finalmente mayor regulación y control en la gobernanza del comercio mundial en términos sistemáticos, principalmente en el mercado de las materias primas y energía, las operaciones de las empresas estatales y las llamadas barreras comerciales de localización.
Aunque todavía no se conoce lo que se ha pactado en las ocho rondas de negociaciones que se han realizado desde julio de 2013 cuando ambos bloques se encontraron por primera vez en Washington, Carrión dice que entre los riesgos que existen para la región es que se perpetúe su posición como proveedora de materias primas, tomando en cuenta que los productos de la EE. UU. y la UE son más competitivos.
Además señala que existe un potencial riesgo de que las concesiones conseguidas en los acuerdos firmados con esas potencias se erosionen y las exportaciones latinoamericanas sean desplazadas.
La competencia para América Latina se incrementaría entre ambos mercados dado que a partir de este acuerdo tanto EE. UU. como la UE tendría un acceso preferencial del otro, explica.
¿Cómo puede incidir la región? Carrión dijo que es hora de que los gobiernos de América Latina y el Caribe cabildeen a nivel bilateral y multilateral a fin de que las reglas y estándares bajo negociación entre Estados Unidos y la Unión Europea mantengan coherencia y enfaticen las complementariedad con los acuerdos comerciales (vigentes).
Es importante que los países de América Latina y el Caribe conozcan los alcances del posible acuerdo y mantengan un diálogo constante con la Unión Europea y los Estados Unidos en función de sus relaciones birregionales, incluyendo los acuerdos comerciales firmados con ambos bloques, enfatiza.
Ante el impacto que tendrá ese acuerdo megarregional, Carrión urgió a Centroamérica avanzar en la unión aduanera, además de impulsar políticas y programas encaminados a potenciar la educación, salud y protección del ambiente, crear centros de investigación intrarregionales y desarrollo de tecnologías locales; el fomento a la innovación y el intercambio de experiencia con el resto de América Latina.
Con el TTIP Estados Unidos espera que su Producto Interno Bruto aumente 0.4 por ciento y la Unión Europea 0.5 por ciento. Ese crecimiento sin duda se deberá sentir en la región, afirma.
HAY QUE ESPERAR
Eric Dejoie, agregado para asuntos de cooperación de la Delegación de la Unión Europea en Managua, y quien ayer participó en calidad de comentarista del estudio El acuerdo de asociación entre la Unión Europea y los Estados Unidos: retos y oportunidades para las relaciones entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, se mostró convencido de que la UE mantendrá intacto su compromiso comercial y de desarrollo con América Latina.
Dejoie dijo que en el portal electrónico de la UE están colocando toda la información sobre estas negociaciones para que los gobiernos, la sociedad civil, conozca lo que se está negociando.
El funcionario recordó la estrecha relación comercial, de inversión y de aspectos culturales que unen a la UE con América Latina, y que eso pesará en las negociaciones. No obstante, aclaró que todavía no hay nada escrito en piedra, por eso hay que esperar.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 C
