Congreso condicionaría la gobernabilidad

Los salvadoreños elegirán el 1 de marzo a los 84 integrantes del Congreso unicameral, con encuestas que anticipan que el presidente Salvador Sánchez Cerén tendrá que forjar alianzas para asegurar la gobernabilidad del país.

Salvador Sánchez Cerén fue vicepresidente en el gobierno de Mauricio Funes, quien le entregó la banda presidencial en junio de 2014 tras haber ganado el balotaje ante el candidato de Arena, Norman Quijano. LA PRENSA/AFP/JOSE CABEZAS

[doap_box title=»Contra criminalidad» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]El principal problema a resolver en El Salvador es la criminalidad que a diario deja 11 homicidios, en su mayoría atribuidos a las violentas pandillas.

““El país necesita unidad frente a la violencia generada por las pandillas. Para lograr reformas legales el presidente Sánchez Cerén necesita pactos de gobernabilidad””, comentó el analista en temas de seguridad Juan Ramón Medrano.

Para buscar soluciones a la violencia, el Gobierno fundó con empresarios, académicos, iglesias y otros sectores el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana. En enero, se presentó un plan contra la violencia que requiere invertir 2,100 millones de dólares en los próximos cinco años, y su desafío es obtener ese financiamiento. “

“Se requiere de un pacto de nación en el que los empresarios se comprometan a pagar sus impuestos y a invertir en el país para generar empleo””, destacó Medrano.[/doap_box]

Los salvadoreños elegirán el 1 de marzo a los 84 integrantes del Congreso unicameral, con encuestas que anticipan que el presidente Salvador Sánchez Cerén tendrá que forjar alianzas para asegurar la gobernabilidad del país.

Sánchez Cerén llega alentado por una leve ventaja en las preferencias que le otorgan las encuestas a su partido, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, exguerrilla de izquierda).

“En la próxima legislatura para la construcción de alianzas será determinante el peso que los partidos pequeños puedan alcanzar”, declaró la directora del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana (UCA), Jannet Aguilar.

Según Aguilar, no está claro si el FMLN y Arena se fortalecerán en las elecciones o si los partidos minoritarios alcanzarán una cuota importante de diputados porque “el caudal de electores es mucho más volátil que en el pasado y puede fluctuar de un partido a otro en función de otras motivaciones”.

Desde que asumió el segundo mandato de cinco años del FMLN el 1 de junio de 2014, Sánchez Cerén ha enfrentado la oposición de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha, que gobernó entre 1989 y 2009), y otros partidos de derecha para aprobar préstamos y donaciones por 650 millones de dólares destinados a programas sociales y de prevención de la violencia.

La derecha pide la aprobación de la Ley de Responsabilidad Fiscal para garantizar las inversiones, antes de aprobar proyectos que requieren mayoría calificada de 56 votos.

La última encuesta que publicó hace una semana la privada Universidad Tecnológica otorgó al FMLN 32 por ciento de intenciones de voto, seguido por Arena con 27 por ciento y 7.9 por ciento de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana, centroderecha). Otros partidos minoritarios recibieron en conjunto 6.1 por ciento y el resto corresponde a los indecisos.

En la legislatura saliente, Sánchez Cerén logró la gobernabilidad impulsando algunos de sus proyectos que requerían mayoría simple de 43 votos mediante la alianza del FMLN con Gana, el movimiento derechista Unidos por El Salvador y en algunos casos con el Partido de Concertación Nacional (PCN, derecha).

Unos 4.9 millones de salvadoreños están llamados a elegir el 1 de marzo a los 84 diputados del Congreso y a los alcaldes e integrantes de los 262 concejos municipales que iniciarán su gestión de tres años el 1 de mayo.

 

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