A dos días para que venza el actual salario mínimo que se paga en nueve de los diez sectores que rige la Ley 625, los sindicatos y empresarios se reunirán hoy para hacer el último intento de pactar un ajuste salarial de consenso. De lo contrario, la decisión quedará en manos del Gobierno, lo que pondría en jaque al empresariado consciente de que 2015 es un año preelectoral y que son más de cien mil trabajadores los que se beneficiarían de ese aumento.
[doap_box title=»¿Fracasó el intento?» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Nilo Salazar, representante de la Confederación General de Trabajadores Independientes, considera que se fracasó en el intento de sacar este año un acuerdo tripartito, pese a que se adelantó el periodo de inicio de las negociaciones.
“De nada sirvió adelantar la fecha de inicio de las negociaciones porque se llegó a la octava reunión sin nada en concreto y ahora vamos a la novena”, se lamentaba el sindical en las afuera del Ministerio del Trabajo (Mitrab).
Tradicionalmente las negociaciones del salario mínimo arrancaban en febrero.[/doap_box]
No en vano, el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) desde que comenzaron las negociaciones el pasado 18 de diciembre ha presionado por un acuerdo bianual, con la idea de esquivar el 2016, cuando tocará elegir a las autoridades presidenciales del país.
El Cosep intenta con su propuesta evitar un nuevo arrebato populista, tal como ocurrió en años pasados cuando los ajustes superaban el 18 por ciento, los que provocaron, según el empresariado, despidos y cierres de empresas, aunque nunca presentaron cifras concretas.
“Los datos reflejan que en el período entre abril 2005 y febrero 2014 hemos negociado incrementos de salario mínimo promedio por un acumulado del 297 por ciento y hemos mejorado la capacidad adquisitiva de los trabajadores en 2.3 veces por encima de la canasta básica; este incremento, si no es el mayor de la región centroamericana, es uno de los mayores durante este período”, dijo el presidente del Cosep, José Adán Aguerri en el editorial de la organización publicado esta semana en LA PRENSA.
Tales fueron los aumentos, que la paga mínima en la industria manufacturera —que sirve de referencia para otras actividades económicas— por ejemplo, pasó de 1,507.5 córdobas en 2007 a 3,900 córdobas a octubre del año pasado, según cifras del Banco Central de Nicaragua. Entre 1999 y 2006 —igual periodo que el lapso en referencia— ese mismo salario se movió de 1,004.8 córdobas a 1,341.3 córdobas, respectivamente.
“…Por ser el año 2016 de elecciones, el acuerdo debería ser por un período de dos años para darle certidumbre al empleo y a la inversión y minimizar así el riesgo de este proceso político en la economía”, apeló Aguerri.
Pero la propuesta de negociar para dos años el aumento salarial del Cosep no ha encontrado eco en el seno de la mesa, al menos no hasta el pasado jueves. Los sindicatos, en su mayoría afines al Gobierno, han cerrado fila en contra de la propuesta, y la titular del Ministerio del Trabajo (Mitrab), Alba Luz Torres Briones, ha preferido mantenerse en la sombra de las negociaciones, se desconoce su posición.
Aunque llegan más divididos que nunca, los sindicatos y empresarios van a la última reunión abogando por el tripartismo, que de lograrse luego se incorporará al discurso oficial como anzuelo para atraer a inversionistas internacionales, como ya ha ocurrido en años pasados.
Sobre la mesa lo que más ha sobrado en las pasadas ocho sesiones son propuestas y encontronazos entre empresarios y sindicatos con discursos como sacados de un guion de telenovela mexicana.
Los empresarios, que esperaron hasta la penúltima reunión para revelar su terna de ajuste, piden 9.5 por ciento de incremento salarial, la misma cifra que desde el inicio de las negociaciones planteó el Consejo Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conimipyme).
“Se rebajan a nivel de pulperías”, refutó públicamente el representante de la Confederación Sindical de Trabajadores José Benito Escobar, Luis Barbosa, la propuesta de la gran empresa, la que está inclusive por debajo del 9.8 por ciento que ofrece la Cámara Nacional de la Pequeña Industria (Conapi), que al igual que Conimipyme, asocia a empresas en su mayoría artesanales.
“Nosotros creemos que con esto se logra recuperar la capacidad adquisitiva de los trabajadores, con esto se logra la estabilidad laboral y con eso se logra la sostenibilidad de las empresas”, se limitó a explicar el asignado por el Cosep en la mesa de negociación, Freddy Blandón, al ser cuestionado de por qué adoptaron la propuesta de las mipymes.
Pero la lógica del delegado de Conimipyme en la mesa, Zacarías Mondragón, dice que el Cosep, al agremiar a la gran empresa, su propuesta debe “ser un poquito más elevada”.
¿BARBOSA DIVISOR?
Por su lado, los empresarios de Cosep y Conimipyme, acusaron a Barbosa de llegar a la reunión a dividir a las micro, pequeña y mediana empresas, una vez que esta había logrado a mediados de las negociaciones un pacto de 9.5 por ciento de aumento salarial.
Resulta que tras haberse logrado un acuerdo preliminar entre las pymes, el líder sindical, afín al Gobierno, llegó a la sexta sesión exigiendo sorpresivamente un incremento del diez por ciento, flaqueando con facilidad Conapi, que elevó su propuesta inicial a 9.8 por ciento, enterrando así cualquier posibilidad de firmar al menos un acuerdo bipartita, tal como lo permite la Ley 625, Ley del Salario Mínimo.
Barbosa, quien ha criticado fuertemente la táctica del Cosep de presentar a última hora su propuesta de ajuste, lo que considera va contra el tripartismo, esperó hasta la octava reunión para oficializar la sugerencia de ajuste de 14 por ciento para todos los sectores.
“Lo que estamos haciendo es venir a pasar, a matar el tiempo, venimos a calentar la silla mientras vence el tiempo”, resumió Nilo Salazar, representante de la Confederación General de Trabajadores Independientes, la jornada de dos meses de negociación.
Números hablan
El nuevo ajuste salarial que se finiquite antes del 28 de febrero tendrá como fin aliviar parte de la pérdida de poder de compra del año pasado y cerrar la brecha entre el salario mínimo y la canasta básica, al menos eso es lo que manda la Ley del Salario Mínimo. Las bases sobre las que se está negociando son una inflación de 6.43 por ciento, crecimiento económico de 4.5 por ciento y canasta básica por 12,253.6 córdobas a diciembre del año pasado.
