El doctor José Luis Medal, al presentar su ponencia en la celebración del 25 aniversario de la victoria electoral de la Unión Nacional Opositora (UNO) y su candidata presidencial, doña Violeta Barrios de Chamorro, mencionó la tesis del Premio Nobel de la India, Amartya Sen, de que la democracia es un valor en sí mismo.
En la conmemoración del 25 aniversario de aquella elección que cambió la historia de Nicaragua, la cual fue convocada por Hagamos Democracia y la Fundación Violeta Barrios de Chamorro y respaldada por otras organizaciones políticas y sociales, intervinieron varios expositores entre ellos el economista Medal, quien centró su presentación en el tema económico.
Al citar el concepto del filósofo y economista Amartya Sen (quien ganó el Premio Nobel de Economía en el año 1998) de que la democracia es un valor por sí mismo, el doctor Medal se refería sin duda a quienes sostienen que para lograr el crecimiento económico no hace falta la democracia, y que de nada sirve que haya democracia si no genera crecimiento de la economía y progreso social. Y por tanto justifican de manera directa o solapada al régimen orteguista, que vulnera la democracia pero garantiza una macroeconomía estable y un buen crecimiento económico. Sin embargo, la historia demuestra que sin democracia no hay crecimiento económico sostenible aseguró el prestigioso economista nicaragüense.
Con cifras mostradas en pantalla, el doctor José Luis Medal demostró a quienes asistieron a la celebración del 25 aniversario del triunfo electoral de la UNO y de doña Violeta, que el mayor crecimiento económico en la historia de Nicaragua ha sido el que logró la dictadura somocista. Pero la falta de democracia condujo al país a las insurrecciones armadas y a la toma del poder por una alternativa revolucionaria, que hundió al país en la guerra y destruyó la economía nacional.
Las cifras demuestran que bajo la democracia limitada y frágil del gobierno de la UNO y los dos liberales, de 1990 a 2006, no solo se reconstruyó la economía que había sido destruida por la dictadura sandinista de los años ochenta, sino que se logró un crecimiento económico que en promedio fue mayor que el de ahora, del que tanto se vanaglorian el orteguismo y sus asociados.
Quienes sostienen que la democracia es algo secundario y que es mucho más importante que haya una buena economía y beneficios tangibles, no reconocen que a diferencia de los animales irracionales los seres humanos no solo tienen apremios materiales, sino también necesidades espirituales. Que no solo de pan vive el hombre, como dice la literatura evangélica, y que los valores universales como la libertad, la democracia, los derechos humanos y las garantías individuales son bienes jurídicos indispensables para la dignidad humana.
De manera que ha sido muy oportuno que el doctor José Luis Medal rescatara y pusiera en el contexto de Nicaragua la tesis de Amartya Sen acerca del valor universal de la democracia. Pues como ha escrito el mismo Sen, “la democracia implica exigencias complejas, que incluyen el voto y el respeto hacia los resultados de las elecciones, pero también implica la protección de las libertades, el respeto a los derechos legales y la garantía de la libre expresión y distribución de información y crítica”.