Mantienen prisión a pirómano

Acusado porque presuntamente provocó un incendio en una escuela rural del municipio de San Ramón, Marcos Aurelio Espinoza López, de 27 años, debe seguir preso al menos hasta el 23 de marzo próximo, fecha en que está prevista la audiencia de juicio.

Acusado porque presuntamente provocó un incendio en una escuela rural del municipio de San Ramón, Marcos Aurelio Espinoza López, de 27 años, debe seguir preso al menos hasta el 23 de marzo próximo, fecha en que está prevista la audiencia de juicio.

Esa fue la decisión del titular del Juzgado Segundo de Distrito Penal de Juicios de Matagalpa, Bernardo Morales Mairena, tras una audiencia especial realizada este viernes 27 de febrero, en la cual, la Defensoría Pública pretendía el cambio de la medida cautelar por una menos gravosa.

Lucía Franco, de la Defensoría Pública, alegó que en la audiencia inicial del proceso penal, realizada el 10 de febrero recién pasado, la Juez Único de Distrito Penal de Audiencias de Matagalpa, Josefina Vásquez, había accedido al cambio de la medida bajo la condición de que el acusado presentara a dos fiadores solidarios y solo estaba pendiente la presentación de uno de ellos.

Mientras tanto, el fiscal auxiliar Alfonso Pineda, se opuso a que Espinoza enfrentara el proceso en libertad y cuestionó la idoneidad de los fiadores ofrecidos por la defensa del acusado.

Sin embargo, en la audiencia especial, el juez Morales aclaró que lo ordenado por su colega Vásquez fue una caución económica de cinco mil córdobas por cada uno de los dos fiadores y constató que los ingresos de los fiadores ofrecidos para cambiar la medida a Espinoza eran insuficientes considerando los daños provocados por el delito que le imputan; por lo cual mantuvo la medida de prisión preventiva.

Según la acusación, a la media noche del 18 de enero recién pasado, llevando material de plástico y un trozo de madera en llamas, Espinoza fue a la escuela de la comunidad Cerro Grande del municipio de San Ramón y le prendió fuego al salón en el costado norte del centro escolar, donde prendió fuego a un estante lleno de libros de texto.

Luego fue a otro extremo de la escuela donde quemó una pizarra acrílica propagando el fuego por diferentes puntos e incinerando al menos una docena de pupitres y una archivadora llena de libros y material didáctico.

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