Demócratas y “Tea Party” se alían para frenar fondos de la seguridad nacional

Los demócratas y miembros del "Tea Party", facción ultraconservadora del Partido Republicano, urdieron hoy una inusual alianza para rechazar en la Cámara Baja de Estados Unidos un proyecto de ley que permitía financiar el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés) solo tres semanas más.

Los demócratas y miembros del «Tea Party», facción ultraconservadora del Partido Republicano, urdieron una inusual alianza para rechazar en la Cámara Baja de Estados Unidos un proyecto de ley que permitía financiar el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés) solo tres semanas más.

Aunque por diferentes razones, el proyecto de ley, que iba a permitir que el DHS no se viera abocado a un cierre parcial desde esta media noche por las diferencias sobre inmigración, ha sido rechazado.

Con 224 votos en contra y 203 a favor, este revés de última hora no permite a los republicanos ganar tiempo hasta el 19 de marzo para encontrar una salida a este desacuerdo presupuestario que afecta al estratégico DHS, encargado de dar respuesta a emergencia o control fronterizo, entre otras tareas.

Los demócratas se oponían a un proyecto de financiación que no se extendiera hasta el final del año fiscal, el 30 de septiembre, mientras que los ultraconservadores no querían una ley que no incluyera enmiendas a los decretos de alivio migratorio del presidente estadounidense, Barack Obama.

El plan de la mayoría republicana, encabezada por el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, era obtener tres semanas de financiación para el DHS con la continuidad de las asignaciones presupuestarias vigentes, y negociar un bloqueo a las medidas migratorias de la Casa Blanca con más margen de tiempo.

En una sesión de votaciones a contrarreloj, el Senado aprobó su propio proyecto de ley para dotar de fondos al DHS hasta el 30 de septiembre, que no fue considerado por la Cámara de Representantes.

El varapalo a la propuesta de ley republicana en la Cámara Baja deja en el aire la posibilidad de un cierre parcial del DHS y conmina a los legisladores a trabajar hasta el filo de la medianoche o durante el fin de semana.

Obama se había comprometido a firmar la ley que extendía el presupuesto del DHS por tres semanas, ya que, pese a no ser la solución que pretendía, evitaba que se vean afectadas las operaciones de la agencia.

Debido al carácter estratégico del DHS, los trabajadores se verían obligados a acudir a sus puestos de trabajo pese a que no se les abonen los sueldos.

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