Deben atacar finanzas de cárteles

Las capturas de los líderes de los grandes cárteles en México no contribuyen a disminuir la violencia, ni el tráfico de drogas, sino a fragmentar los grupos y diversificar sus actividades delictivas, indicaron varios expertos consultados tras la captura de Óscar Omar Treviño Morales, alias “Z-42”, líder del sanguinario cártel de Los Zetas.

Servando Gómez, “La Tuta”, el líder de Los Caballeros Templarios, era protegido por pobladores que pagaban con lealtad las dádivas que les proporcionaba. Podía estar días u horas en un lugar y, a lomo de burro, caballo o en pequeños todoterrenos iba rápidamente a otro sitio. EFE/ Sáshenka Gutiérrez

«Lo que pasa muchas veces con estas organizaciones criminales, cuando anulan la cabeza, es que es el jefe de sicarios o el que administra el negocio el que se hace cargo de la organización». Javier Oliva, experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Óscar Omar Treviño Morales, alias “Z-42”, líder del sanguinario cártel de Los Zetas,  que además del narcotráfico, se dice que también se dedica al secuestro, la extorsión, robo de hidrocarburos y tráfico de armas y personas. Sus operaciones llegan incluso a Centroamérica. LA PRENSA/ AP/ EDUARDO VERDUGO
Óscar Omar Treviño Morales, alias “Z-42”, líder del sanguinario cártel de Los Zetas, que además del narcotráfico, se dice que también se dedica al secuestro, la extorsión, robo de hidrocarburos y tráfico de armas y personas. Sus operaciones llegan incluso a Centroamérica.
LA PRENSA/ AP/ EDUARDO VERDUGO

Las capturas de los líderes de los grandes cárteles en México no contribuyen a disminuir la violencia, ni el tráfico de drogas, sino a fragmentar los grupos y diversificar sus actividades delictivas, indicaron varios expertos consultados tras la captura de Óscar Omar Treviño Morales, alias “Z-42”, líder del sanguinario cártel de Los Zetas.

Además, mientras no se ataque a las finanzas de los grupos criminales y se luche, por tanto, contra el lavado de dinero, no se podrá acabar con el narcotráfico.

“Estos golpes no sirven para nada porque al final el negocio sigue, no importa quién esté al frente”, expresó José Reveles, experto en temas de narcotráfico. Si el Gobierno no hace el “resto de la tarea” en contra de los cárteles, es decir, atacar el tema monetario, “quitarle los millones, la complicidad de los municipios y las armas”, no se logrará avanzar contra este mal, agregó.

En opinión del académico y también especialista en temas de seguridad, Javier Oliva, este es “el gran talón de Aquiles: que no se ataque el dinero”. “Resulta inexplicable que no se avance mucho en esa lógica”, apuntó, pues “en cualquier parte del mundo”, mientras no persigas el lavado de dinero esto va a seguir continuando.

En una operación simultánea a la que cayó “Z-42” fue arrestado el operador financiero, Carlos Arturo Jiménez, cuyos movimientos en Monterrey, capital de Nuevo León, llevaron a las autoridades a detectar al capo en febrero.

MÁS FRAGMENTACIÓN Y VIOLENCIA
[doap_box title=»Cártel de Sinaloa sigue fuerte» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

El único cártel que parece haber escapado a su decapitación es el de Sinaloa, considerado el más poderoso, pese a la captura en 2014 de su jefe supremo Joaquín “El Chapo” Guzmán, el narcotraficante más buscado del mundo. Si se le compara con una empresa multinacional, capaz de cambiar sutilmente de jefes, su nuevo director ejecutivo sería Ismael “El Mayo” Zambada, de 67 años.

“La única organización que sigue funcionando con gran potencia es el cártel de Sinaloa y la razón es que, tras la captura de ‘El Chapo’, el sucesor fue Zambada”, expresó Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la DEA, la agencia antidrogas estadounidense.

Zambada “es el único capo de los viejos tiempos que queda. Es altamente respetado (al interior del grupo) y, francamente, es la goma que mantiene cohesionado al cártel de Sinaloa”.

El otro gran veterano del narcotráfico mexicano es Juan José Esparragoza, “El Azul”, también del cártel de Sinaloa, de quien se ha rumorado su muerte.

En contraste, el relevo de mando en Los Zetas es mucho menos pacífico. Omar Treviño, alias “Z-42”, nunca pudo ejercer el control absoluto tras el arresto en 2013 de su hermano Miguel Ángel “Z-40” debido a “su perfil extremadamente violento”, aseguró el comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, quien prevé un posible surgimiento de guerras intestinas por el poder.

Este tipo de pugnas también se produjeron en el cártel del Golfo —exaliado y ahora enemigo de Los Zetas—, causando este año un repunte de las balaceras en la comercial frontera noreste con Estados unidos.

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Pese a las capturas, el viernes 27 de febrero del líder de Los Caballeros Templarios y menos de una semana después del líder de Los Zetas, la vida de los ciudadanos que se enfrentan cada día a la violencia en estados como Guerrero, Tamaulipas o Michoacán no cambiará, coincidieron los expertos, ya que las detenciones no afectan al trasiego de drogas, ni al consumo.

Sí, causan una mayor “fragmentación” y “en algunos casos más violencia”, explicó Oliva, quien recordó que así fue en Guerrero tras la captura de Sidronio Casarrubias, líder de Guerreros Unidos, cártel vinculado a la desaparición de 43 estudiantes normalistas el 26 de septiembre de 2014.

Según el experto, en los últimos años los grupos criminales han cambiado su forma de operar, ya “que en vez de controlar rutas”, ahora dominan “plazas o localidades”, lo que ha fragmentado su capacidad de operación y también hace “más difícil para la autoridad combatirlos”.

Así actuaban Los Templarios, ganando municipio a municipio las tierras michoacanas hasta que surgieron las autodefensas en 2013 y el ejecutivo intervino militarmente, lo que permitió la captura de “La Tuta”.

Con esta caída, el cártel sí quedará “muy debilitado“, aseguró Oliva, mientras que para Los Zetas la captura de Treviño “es un golpe muy serio porque ya de los fundadores originales no queda ninguno”. Así, continuarán fragmentándose en grupos más pequeños y diversificando los negocios.

Los Zetas se formaron en 1999 por desertores del Ejército y tras más de una década como brazo armado del cártel del Golfo, se independizaron en 2010 y comenzaron una cruenta guerra con esa y otras organizaciones delictivas por el control del territorio mexicano.

Para frenar la violencia se necesita derrumbar todos los niveles de los cárteles y no solo las cabezas, asegura el exfiscal antidrogas Samuel González. “Como en toda organización, los procesos de recambio se dan de manera acelerada cuando cae un capo”, afirma el experto, al subrayar que “lo importante” es que los criminales no puedan hacerse con el poder del territorio y los mercados.

Desmantelar a Los Caballeros Templarios “era un paso necesario, pero no acaba con el problema de la inseguridad”, refirió Alejandro Hope, un analista de seguridad. “La siguiente fase es más complicada. Hay pequeños grupos, remanentes que extorsionarán, robarán y posiblemente fabricarán metanfetaminas”.

GRANDES CAPTURAS

Con la detención del “Z-42”, asciende a 91 la cifra de miembros de organizaciones criminales detenidos o abatidos de un total de 122 objetivos prioritarios fijados por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto desde el inicio de su mandato en diciembre de 2012. Además de “La Tuta” y “Z-42” también se registran personalidades del crimen con apodos como “El Chapo”, “Z-40”, “El H” y “El Viceroy”.

Muchos son acusados de atizar las guerras entre cárteles por el control de las rutas de tráfico de droga al vecino Estados Unidos, que han generado gran parte de los más de cien mil asesinatos y desapariciones cometidos en el país desde 2006. Los cárteles del Golfo, de Juárez, de los Arellano Félix y de los Beltrán Leyva también han sufrido la muerte o detención de sus líderes.

Aunque el experto Guillermo Zepeda coincide en que las capturas de los últimos días no cambiarán nada, sí aplaude que desde el ejecutivo “se fomenten los golpes de precisión”, porque ello permite llevar a los capos ante los jueces. “Es bueno saber que la política criminal del Estado mexicano sí pase por (…) detenerlos y enjuiciarlos, en lugar de ir a abatirlos”, agregó.

Por su valor mediático, las últimas dos capturas realizadas por las fuerzas militares y la Policía en México han supuesto una especie de balón de oxígeno para Peña Nieto, quien esta semana reconoció durante su visita a Reino Unido que el país “está en una crisis de credibilidad, de desconfianza”.

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