MILITARES
Fíjense que yo hasta puedo entender que un ejército prohíba a sus miembros evidenciar con su palabra o comportamiento la opinión política que tengan sobre cualquier tema en el país. Armas y comportamientos políticos son una mezcla nociva en un ejército que pretende ser nacional. Peor todavía cuando son comportamientos partidarios. De hecho está prohibido en la Constitución y todas las leyes que regulan el comportamiento del Ejército en Nicaragua. Lo que no logro entender es que se condene a un oficial menor, por una opinión en privado, mientras estaba de permiso y vestía de civil, y no se condene al mero jefe del Ejército por colocar, o permitir que se coloque, la bandera de un partido en un acto oficial del Ejército en el que él participa. La opinión del teniente primero Yader Montiel es una nimiedad a la par de la acción del general Julio César Avilés. La primera es apenas la opinión de un oficial inconforme, la segunda arrastra y condena a todo el Ejército a ser exactamente lo que le prohíbe la ley. Es mucho más grave. Y peligrosa.
SENTIDO CONTRARIO
Hablando a “calzón quitado”, el castigo que recibirá el teniente primero, Montiel, no es en realidad por emitir opinión política sobre algún tema, sino por emitir una opinión política distinta a la que sus jefes están queriendo imponer ahora en el Ejército. ¿A alguien se le ocurre que a este oficial se le hubiese condenado igual si su opinión hubiese sido en sentido contrario, es decir en celebración de la represión que sufrían los campesinos que protestaban contra el canal?
“CHAMARRAZO”
A propósito del canal, ¿no creen ustedes que va demasiado lento para haberse inaugurado su construcción el pasado 22 de diciembre y prometido su entrega en el 2019? Uno, mal pensado que es, hasta podría creer que es un gran “chamarrazo”, que solo están haciendo la mueca, que no tienen ni por cerca los miles de millones que dijeron que pondrían y que por eso están centaveando una trocha que cualquier empresario medio pelo se hace para su finca, y, al final solo será otra repartición de ventajas y bienes del Estado en nombre de una mega obra que nunca tuvieron intención de construir. Siendo mal pensado, digo. Pero confiemos en el comandante y su inmensa sabiduría y veamos adonde terminamos.
OJERIZAS
La semana pasada doña María José Zamora dedicó un artículo a criticar mi opinión sobre don Enrique Bolaños Geyer. Eterna ojeriza, lo tituló. La verdad, me honra por diferentes razones. En primer lugar, por estar escrito por una persona que aprecio y respeto; dos, por ser publicada en el diario en el que opino y trabajo, lo cual a mi criterio constituye un buen ejercicio de tolerancia y diversidad de opinión que casi no se ve en otros medios; y tercero y final, porque al igual que ella considera que le tengo ojeriza a Enrique Bolaños, hay otras personas que consideran que le tengo ojeriza a Daniel Ortega y otros más a Arnoldo Alemán, lo cual de alguna manera democratiza mis ojerizas presidenciales, un punto a mi favor, creo, en este país donde lo que sobran son aduladores.
BANDOS
Y no vayan a creer, también hay mucha gente que está de acuerdo con mi opinión, lo cual celebro, tanto como a la gente que está en desacuerdo. De eso se trata. Hasta algunos orteguistas me escriben en privado para decirme que les gusta algo de mi opinión, “aunque estés en la acera de enfrente”, como me dijo hace unos días una señora muy cercana al poder. Y yo siempre doy la misma respuesta cuando me dicen eso: yo no soy anti Frente Sandinista, ni anti PLC ni anti PLI ni anti ningún otro partido. No estoy en ningún bando partidario. Critico comportamientos. Y defiendo principios. Critico la corrupción, el abuso de poder, la discriminación y la represión a las libertades, sin que me importe que partido o persona haga eso. Quiero un país libre, democrático y con leyes parejas para todo mundo. Creo que uno de las grandes lastres de Nicaragua es que la población se ha agrupado en bandos políticos donde se apañará todo lo que los de mi bando hagan, por muy malo que sea, y se criminalizará todo lo que los del bando contrario realicen, por muy bueno que sea. Si usted está contra la corrupción, contra el abuso de poder, el autoritarismo y la aplicación dispareja de las leyes, estamos del mismo bando, le dije, sin que me importe que sea militante liberal o del Frente Sandinista. Claro, hay que demostrarlo y no solo decirlo.
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