Porque había menos opciones para la distracción, porque el beisbol tenía más calidad, o por la razón que fuera, Dantos-Bóer fue una de las series más atractivas de los años ochenta.
Mientras el Bóer agarró dos equipos para armar uno que saliera de la mediocridad, los Dantos recurrieron a sus recursos y a su cantera, para estructurar una tropa balanceada y consistente.
En ruta a la Final de 1987, la tribu podía alinear a Eustace Martin, Nemesio Porras, Apolinar Cruz y Julio Sánchez, con Barney Baltodano, Félix Moya y Francisco Cruz, al frente del staff.
Los Dantos entonces contestaban con Marvin Solís, Berman Suárez, Leonardo Cárdenas y Tomás Guzmán, entre otros, más Luis Cano, Joaquín Avendaño, Pedro Centeno y Leonel Rojas.
El Bóer y los Dantos de hoy quizá no sean tan pujantes como los de antes, pero tienen suficiente material para ofrecer cuatro duelos atractivos a partir de mañana en Managua.
El núcleo ofensivo del Bóer con Jordan Pavón, Edgard Montiel, Janior Montes y Winston Dávila, no se queda atrás ante Ofilio Castro, Juan Oviedo, Ronald Garth y Carlos Pérez de los Dantos.
La rotación de los Dantos pareciera mejor con Gustavo Martínez (2-0 y 2.15), Henry Córdoba (3-1 y 2.35), Samuel Estrada (3-1 y 3.42)y Jorge Bucardo (2-1 y 3.72), más Eduardo Cáceres cerrando.
Pero no se equivoquen. El Bóer tiene a Róger Marín (4-0 y 2.53), Chico Casaya (2-0 y 0.00 con 18 “kaes” en 14.2 innings), Juan Serrano (2-0 y 2-14) y Darrel Leiva (2-0 y 0.77) y seis rescates.
La serie se me muy pareja. Al final, alguien la ganará. Lo más importante será el nivel de beisbol que ofrezcan.
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