En un gran paso hacia la paz, el gobierno colombiano detendrá durante un mes los ataques aéreos contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con la que negocia desde noviembre de 2012, en Cuba, el fin de más de cincuenta años de conflicto armado.
La medida sin precedentes fue anunciada la noche del martes en cadena nacional de televisión por el presidente Juan Manuel Santos, quien busca acelerar las pláticas de negociación.
El mandatario de centro-derecha, que hasta ahora se había negado a decretar una tregua militar antes de un acuerdo definitivo por considerar que fortalecería a la guerrilla, dijo responder así al histórico alto al fuego unilateral e indefinido que las FARC iniciaron en diciembre.
La suspensión de bombardeos, claves en la estrategia contra el principal grupo rebelde del país, “no es un cese al fuego bilateral disfrazado”, destacó ayer en rueda de prensa el jefe de la delegación del gobierno, Humberto de la Calle.
“Esta medida de construcción de confianza”, que es “transitoria” y será reevaluada en un mes, no supondrá frenar la acción de la fuerza pública contra la extorsión, el secuestro y el narcotráfico, aclaró, sobre la lucha contra toda forma de crimen organizado subrayada la víspera por el presidente.
La decisión fue considerada ayer como un “paso importante” por el coordinador residente y humanitario de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild.
Uno de los críticos de las conversaciones de paz, el expresidente Andrés Pastrana (1998-2002), anunció su adhesión. “La #paz de #Colombia está por encima de cualquier diferencia política”, tuiteó Pastrana, en cuyo gobierno se frustró el último intento de paz con las FARC, antes de las actuales conversaciones.
“JUGADA MAESTRA”
Para Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), la decisión de Santos “es una jugada maestra que saca al proceso de paz de un momento crítico”. “Resuelve al problema de cómo dialogar en medio de la guerra. Y avanza en el sentido de que asegura que la violencia del conflicto no va a romper la negociación”.
Por otra parte, esta medida permite a la fuerza pública centrarse en el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), que ha aumentado ataques y secuestros en los últimos 18 meses, indicó.
“Esto abre una última ventana de oportunidad al ELN para sumarse al tren de la paz“, señaló Restrepo, en alusión a los contactos exploratorios que ese grupo insurgente sostiene desde hace un año con el gobierno con miras a instalar formalmente una mesa de negociación paralela a la de las FARC, que aún no arrojan resultados concretos.
Santos, reelecto en junio de 2014 con la promesa de sellar la paz, anunció el martes la creación de una comisión de “carácter incluyente y pluralista” que integre a todo el espectro de la opinión pública, especialmente a los partidarios de su predecesor, el expresidente Álvaro Uribe, el más férreo opositor a los diálogos.
220,000 muertos y más de cinco millones de desplazados ha dejado el conflicto armado colombiano en el que han participado guerrillas, paramilitares, agentes del Estado y bandas narcotraficantes.
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