Cómo fue el nacimiento de Darío

Las biografías de Darío, incluyendo La dramática vida de Rubén Darío , del profesor Edelberto Torres, ofrecen poca información sobre las circunstancias que rodearon el nacimiento del renovador del idioma español. Don Edelberto alude al viaje en carreta de la madre de Darío, Rosa Sarmiento, al pueblo de Metapa, antes Chocoyos, en compañía de su […]

Las biografías de Darío, incluyendo La dramática vida de Rubén Darío , del profesor Edelberto Torres, ofrecen poca información sobre las circunstancias que rodearon el nacimiento del renovador del idioma español.

Don Edelberto alude al viaje en carreta de la madre de Darío, Rosa Sarmiento, al pueblo de Metapa, antes Chocoyos, en compañía de su tía Josefa Sarmiento, debido a las dificultades surgidas en su matrimonio con don Manuel Darío. Valentín de Pedro afirma que nació en la carreta, antes de llegar a Metapa.

El propio Darío, en su Autobiografía , es muy escueto acerca de su nacimiento, sobre el que tan solo dice que vino al mundo “en un pueblecito, o más bien aldea, de la provincia, o como allá se dice, departamento de la Nueva Segovia, llamado antaño Chocoyos y hoy Metapa”. En realidad Metapa pertenecía y sigue perteneciendo, ahora con el nombre de Ciudad Darío, al departamento de Matagalpa.

Es del conocimiento de los estudiosos de Darío que la mujer que asistió a Rosa Sarmiento en su parto se llamaba Cornelia Mendoza y que Darío nació en la casa de esta. De ahí que resulta sumamente interesante el documento que apareció en la biblioteca que perteneció al periodista y dariano, Juan Ramón Avilés (1886-1962), que contiene un testimonio, en papel sellado rubricado por el presbítero Pío M. González Mendoza, con detalles sobre el nacimiento del “Padre del Modernismo”.

María Ester Mendoza Ruiz, nacida en 1877, en el año 1955, a los 78 años de edad, pero muy lúcida por la forma en que se expresa, asegura en ese testimonio que vivió en Metapa hasta el año 1898. De sus padres y familiares supo lo que narra. Así nos dice que Cornelia Mendoza era prima de su padre don Félix Mendoza: “Las casas de ambos eran esquineras y quedaban frente a frente. La de mi tía Cornelia era pequeña, más o menos de ocho varas de largo al lado de la calle, con su cocina anexa y corredorcito interior. En esa casa, mejor dicho, en el aposentito de tía Cornelia, según ella me lo contó muchas veces, fue donde nació el niño Rubén”.

“Tía Cornelia me contó que una señora de nombre Rosa, llegó procedente de León, en estado muy adelantado de embarazo, en un tren de mulas y carretas que era la clase de transporte acostumbrado entonces. Doña Rosa, al llegar a Metapa, fue informada que como no había hotel ni posada pública, más que los corredores de la Casa Cabildo, donde pernoctaban los viajeros transeúntes. Le indicaron que el mejor lugar donde podría hospedarse era donde doña Cornelia Mendoza, mi tía, la cual gustosamente le dio albergue y poco después ocurrió el nacimiento del niño Rubén, habiendo ayudado a mi tía Cornelia, que actuó como improvisada comadrona, una familiar o amiga suya a la cual llamó y que tenía alguna práctica en partos”.

La familiar o amiga, a quien Cornelia Mendoza llamó para que la ayudara a atender el parto de Rosa Sarmiento, fue Agatona Ruiz, según lo atestigua el doctor Rodolfo Espinosa, exvicepresidente de Nicaragua, en su escrito Ciudad Darío , fechado el 4 de octubre de 1939, copia del cual fue encontrada también en los archivos del periodista Avilés.

Según el relato de Ester Mendoza, Rubén supo de la existencia de Cornelia Mendoza y del auxilio que brindó a su madre doña Rosa Sarmiento. ¿Trataron las Mendoza de hacer contacto con Darío en alguna oportunidad? Doña Ester asegura que sí: “Considero oportuno apuntar lo siguiente: cuando Rubén Darío, ya muy enfermo, vino por última vez a Managua, yo estuve a visitarlo en casa de su esposa doña Rosario. En su lecho de enfermo me recibió y al darse cuenta de que yo era una de las Mendoza, de Metapa, se reanimó y me dijo estas palabras: ‘No quiero morirme sin volver a ver aquellos ‘chiribitales’ de Metapa, según me cuentan que son esas tierras. Sueño con llegar a conocer el lugar donde nací. Así es que prepárate para que vayamos en cuanto yo tenga una mejoría’… Doña Rosario, su esposa que lo atendía, lo estimuló diciéndole: —¡Sí, hijo!— Vamos a ir a Metapa en cuanto mejores. Pero Rubén ya no pudo cumplir ese deseo, pues Dios lo llamó”.

El autor es jurista y escritor.

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