Alegorías en escenario

El festival de teatro llevado a cabo en la Sala Experimental Pilar Aguirre, del Teatro Nacional Rubén Darío, cerró con dos obras: El Purgatorio, de Nietzsche, en una adaptación de Mick Sarria y La Judea de Tipitapa con actores del teatro popular.

LA PRENSA/ OSCAR NAVARRETE

El festival de teatro llevado a cabo en la Sala Experimental Pilar Aguirre, del Teatro Nacional Rubén Darío, cerró con dos obras: El Purgatorio, de Nietzsche, en una adaptación de Mick Sarria y La Judea de Tipitapa con actores del teatro popular.

Retomando la obra dirigida por Sarria, está basada en la construcción colectiva de imágenes que rompen e inician las crisis que provienen del territorio de nuestro interior. Dante y muchos otros dantes, regresan al mundo más allá del bien y el mal e intentan romper cualquier forma de dialéctica para encontrar el génesis circular del pensamiento.

Este purgatorio es como el eco de la existencia humana, un eco que viene del pasado para quedarse en el presente. Se enfrentan con la incertidumbre de la existencia misma, con la humanidad en el dolor y la penitencia, el placer y la ilusión de la absolución. En la liminalidad del Purgatorio, de no estar ni absuelto ni condenado, aún todo es posible. El Purgatorio de Nietzsche es el vivo intento de ritualizar el cuerpo humano y su destino incierto. ¿No somos todos humanos, demasiado humanos?

Como siempre la técnica utilizada son los espacios abiertos, la hipérbole gestual, la simbología teatral, lo irreverente y alegórico, pero sobre todo la utilización de imagen que forman verdaderos retablos y Collage de la vida contemporánea.

LA JUDEA

La Judea es la manifestación más sui géneris del teatro religioso popular de calle, que persiste en el tiempo, igual que las Pastorelas, el Pase del Niño Dios, que se hace en Masaya. Específicamente, para la época de la Cuaresma se realiza esta puesta en escena por actores populares que no estudian teatro, no tienen las grandes técnicas, lo que tienen es una gran fe, un compromiso social, un compromiso con la comunidad, un compromiso con su religión y se transmite de generación en generación. Los guiones se basan en el libro El Mártir del Gólgota escrito por Enrique Pérez Escrich.

Las primeras manifestaciones culturales de teatro popular callejero en el municipio de Tipitapa nacieron en 1910. Según el testimonio de ancianos que fueron artistas de veladas culturales religiosas conformando después la Judea de Tipitapa y que hoy son miembros del Consejo de Ancianos de esta agrupación actual.

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