En las calles del barrio Las Torres, de Masaya, el sol calienta el adoquinado, todo es bochorno, mientras que en las casas vecinas, las familias hacen lo imposible por conseguir un poco de agua. A pesar de ser un barrio en donde el comercio se mueve por estar aledaño al mercado municipal Ernesto Fernández, el servicio no llega con frecuencia.
La gente tiene que esperar hasta cinco días para escuchar en el grifo el chorro de agua.
RECIBOS Sí HAY
Don Bayardo Herrera, tiene que comprar varios barriles de agua casi a diario para poder abastecer su negocio, y para el consumo personal, dice que aunque algunos pobladores están al día con sus recibos, igual no les llega el agua.
Don Róger Rosales, otro vecino del lugar, aseguró que solo una vez ha podido utilizar la regadera de su baño, porque las pocas veces que llega el vital liquido, es por pequeños lapsos tiempo durante las madrugadas.
“Este problema es perenne, a veces nos desvelamos por las noches o las madrugadas y nada de venir el agua. Hacemos una alerta a Enacal porque nos vamos a morir de sed, aquí hay niños que tenemos que asearlos porque tienen que ir al colegio, además de preparar nuestros alimentos”, dijo Rosales.
Otros vecinos aseguraron que el desabastecimiento a este barrio es “extraño”, porque cerca de este sector hay pozos y en años anteriores el agua llegaba con potencia y casi no fallaba, por lo que hicieron un llamado a Enacal para que revise esa situación.
Esta problemática también la están sufriendo en los barrios sur como Monimbó, La Vuelta del Chivo, El Jocote, El Pochote, y el Arenal.
Se intentó conocer la versión de Xiomara Potosme, delegada de Enacal, pero fue imposible.
“Tengo que ir a otro lado a buscarla, mientras los recibos no fallan. El barril vale 15 córdobas. No sé por qué falla el agua, porque hubo un tiempo en que había, mirá las calles, están secas”.
Bayardo Herrera, del barrio Las Torres, de Masaya.
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