Cerca de 150 delfines cabeza de melón quedaron varados ayer en una playa en Hokota, en la prefactura de Ibaraki (noreste de Tokio), donde los habitantes y los guardacostas intentaron, desesperadamente, darles auxilio. “Normalmente, uno o dos cetáceos se quedan varados cada año, pero esta es quizá la primera vez que encontramos a más de cien en la playa”, declaró un guardacostas. “Los ultrasonidos que emiten los delfines para orientarse podrían haber sido absorbidos por los bancos de arena, lo que los habría desorientado”, explicó Tadasu Yamadao, investigador del Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia, al periódico Yamiuri.
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