Al pintor Eloy Mondragón

Conocí a Eloy Mondragón hace treinta años como un dibujante aficionado pero que ya realizaba trabajos remunerados dado que a pesar de ser muy joven tenía dos hijos y había que alimentarlos y educarlos.

Conocí a Eloy Mondragón hace treinta años como un dibujante aficionado pero que ya realizaba trabajos remunerados dado que a pesar de ser muy joven tenía dos hijos y había que alimentarlos y educarlos.

En esa etapa de mi vida, trabajaba con un dirigente deportivo reconocido nacional e internacionalmente y requería en muchas ocasiones de diseños para actos culturales que realizábamos en la institución en la que prestaba mis servicios profesionales.

Durante casi una década, mantuvimos esa relación de trabajo y observé, en varias ocasiones, en su casa de las “palomeras” de San Antonio, varios bocetos en lienzos al óleo, algunos bodegones y algunos cuadros que no logré ver terminados.
Fue agradable sorpresa el saber que ya es un pintor consagrado y cuenta en su haber con una cantidad de cuadros de diversas temáticas de una calidad artística irreprochable.

El que persevera alcanza y qué mayor ejemplo que el de Eloy Mondragón quien posee una colección de obras que a mi modesto entender ameritan una exposición personal para que el público las admire y los entendidos en la materia corroboren mi apreciación.

A estas alturas de la vida, sus hijos son ya dos hombres de bien, trabajadores insignes, porque lo que de niño bien se aprende, no se olvida jamás.

¡Bravo! por Eloy Mondragón mi querido amigo a quien le rindo mi admiración y respeto por su superación inobjetable en el mundo del arte. Debes continuar por esa línea y lanzarte a ese reto que significa una exposición personal.