La cumbre de los lamentos

Querida Nicaragua: Los grandes ganadores de la VII Cumbre de las Américas parecen haber sido Cuba y los Estados Unidos. No por el hecho físico de haberse dado las manos los presidentes Obama y Castro, sino por el significado que su encuentro tuvo dando un paso más en las declaraciones que meses atrás ambos mandatarios venían sosteniendo. Lo de Cuba y Estados Unidos parece no haber sido retórica sino que planteamientos concretos que se irán conformando de acuerdo con la seriedad y lentitud de las vías diplomáticas y protocolarias. Si ambos gobiernos están dispuesto a ir cediendo poco a poco con buena voluntad, los resultados seguramente serán positivos. Sin incurrir en detalles por todos anhelados, no hay duda que lograr lo que hay que lograr en ambos países dará un formidable respiro de buena vecindad y convivencia entre los países de nuestra América.

Querida Nicaragua: Los grandes ganadores de la VII Cumbre de las Américas parecen haber sido Cuba y los Estados Unidos. No por el hecho físico de haberse dado las manos los presidentes Obama y Castro, sino por el significado que su encuentro tuvo dando un paso más en las declaraciones que meses atrás ambos mandatarios venían sosteniendo. Lo de Cuba y Estados Unidos parece no haber sido retórica sino que planteamientos concretos que se irán conformando de acuerdo con la seriedad y lentitud de las vías diplomáticas y protocolarias. Si ambos gobiernos están dispuesto a ir cediendo poco a poco con buena voluntad, los resultados seguramente serán positivos. Sin incurrir en detalles por todos anhelados, no hay duda que lograr lo que hay que lograr en ambos países dará un formidable respiro de buena vecindad y convivencia entre los países de nuestra América.

En el montaje de la Cumbre se lució la siempre elegante Panamá. Su presidente don Juan Carlos Varela fue un anfitrión de lujo y un conductor eficaz en la coordinación del cónclave.

Por lo demás vimos y escuchamos lo que esperábamos. La mayoría de los señores presidentes usaron un lenguaje adecuado, esa mayoría silenciosa que es incapaz de alzar la voz cuando se viola flagrantemente la Carta democrática de la OEA, cuando ciertos caudillos de todos conocidos cambian las constituciones a su antojo con el propósito de seguir gobernando, cuando algunos de ellos clausuran periódicos y televisoras porque critican los desafueros gubernamentales.

Los gobiernos proclives al llamado Socialismo del Siglo XXI llegaron a lamentarse y lanzar fuego en contra del imperialismo. El presidente Maduro dijo todo lo que quiso y habló de atentados contra su vida. Acusó a los Estados Unidos de tener planes para asesinarlo, mientras por el otro lado tendía la mano a Obama diciéndole que no confiaba en él. Al parecer no hubo ningún progreso en cuanto a las relaciones de Venezuela con los Estados Unidos.

Desde la Argentina apareció doña Cristina Fernández acusando a los Estados Unidos de ser los principales culpables del tráfico de drogas pues son, según dijo, los primeros consumidores de la droga. Doña Dilma Rousseff igualmente lanzó sus palabras de crítica a los Estados Unidos aunque en forma más moderada, como que ella tiene en estos momentos problemas enormes de bajísima popularidad y de acusaciones de corrupción con manifestaciones populares en algunas ciudades.

El inefable y siempre soberbio don Rafael Correa se lanzó duramente contra la libertad de prensa. Dijo que la prensa en Latinoamérica es una mala prensa. Y es que a Correa, como buen dictador, le repugna que le señalen los actos malos de su gobierno, las corrupciones, los abusos, el secretismo y la falta de transparencia. Y como la prensa indaga, informa y publica noticias que le molestan, el caudillo se enfurece hasta tal punto que hace meses multó a un periódico con la bicoca de cuarenta millones de dólares.

Don Evo Morales, quien forma parte del mismo club, arremetió de nuevo contra los Estados Unidos. Este es un cacique en Bolivia que ya está postulado hasta los años veinte.

Con todo, la Cumbre fue muy hermosa pues ya estamos acostumbrados a escuchar lo que van a decir los camaradas. Increíblemente el más moderado fue don Raúl Castro, quien sin dejar de mencionar las desgracias del pasado, pidió disculpas al presidente Obama, pues dijo que él no es responsable por lo que hicieron los diez presidentes anteriores.

Los demócratas de la América Latina esperamos que todos los países marchen por el sendero de la democracia, la libertad, el respeto a los derechos humanos y la convivencia pacífica. Todo el atraso del pasado debemos recobrarlo propiciando educación, ciencia, tecnología para no seguir siendo vendedores de materias primas, sino procesadores de nuestros propios productos. Algunos de nuestros países lo están logrando.

El autor es gerente de Radio Corporación. Excandidato a la Presidencia de la República en 2011.