Nicaragua va por mejor nota

Pese a las mejoras de los números de la economía nicaragüense que refuerzan su estabilidad, aún es insuficiente para conseguir que la agencia de calificación internacional Moody´s Investor Service le eleve la nota de riesgo país.

Pese a las mejoras de los números de la economía nicaragüense que refuerzan su estabilidad, aún es insuficiente para conseguir que la agencia de calificación internacional Moody´s Investor Service le eleve la nota de riesgo país.

Pero la carta “mágica” del Gobierno y el sector privado para obtener un cambio a corto plazo es la decisión del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) de sacar a Nicaragua de su lista gris, al reconsiderar que cumple los estándares internacionales sobre prevención del lavado de dinero.

La estrategia para obtener un cambio de parte de Moody´s Investor Service sobre el país, se diseña con base en una propuesta elaborada desde el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y la Fundación Nicaragüenses para el Desarrollo Económico y Social (Funides), la cual tiene el respaldo de la Presidencia de la República.

Desde 2008, la agencia Moody´s mantiene a Nicaragua la calificación B3 con perspectiva estable, de las más bajas. Esto frena al Gobierno a emitir deuda en el mercado exterior para financiar el gasto público y que el financiamiento al Sistema Financiero y a las empresas locales se abarate.

Ariane Ortiz Bollin, analista de grupo de riesgo soberano de Moody’s, explica a LA PRENSA, por correo electrónico, que “la perspectiva estable indica que los riesgos y fortalezas están balanceados y no hay presiones a la alza o baja en la calificación”.

“Constantemente estamos evaluando si la calificación y perspectiva son las adecuadas y cuando consideramos que hay elementos para modificarlas tenemos un comité de crédito. Hoy por hoy solo puedo compartir que la calificación es B3 y la perspectiva es estable”, puntualiza Ortiz Bollin.

DISEÑAN PLAN

Aunque esa respuesta sepulta a lo inmediato que el país tenga mejor nota, Cosep, Funides y el Gobierno encarrilan el plan para obtenerla en plazo de dos años.

Crearán un equipo de empresarios y funcionarios del Ministerio de Hacienda y el Banco Central de Nicaragua (BCN) a cargo de definir la estrategia para lograr una mejor calificación de riesgo país. Entre las acciones se contempla realizar una serie de entrevistas “con actores claves” como de la banca de inversión, la banca multilateral y organismos internacionales, cuya opinión es decisiva a la hora del examen de Moody´s.

A la par se contratará un grupo de asesores externos que ayuden al equipo público-privado. Y una tercer “movida” será despertar el interés de una segunda agencia para que haga una calificación privada a Nicaragua.

GAFI REFORZÓ

Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides, dice que haber salido el país de la lista gris del GAFI es clave, porque pasó a “ser miembro del grupo estandarizado de países en lo referente a la regulación contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo y no va a estar en un listado que incluye países del Medio Oriente y otras zonas de conflicto”.

“Como ocurre en este tipo de calificaciones de lista, el moverse hacia una mejor categoría ayuda a la imagen de país”, dice Chamorro.

Esa arma se unirá al cambio del indicador de gasto de cuenta corriente, que tras la revisión de los equipos de Hacienda, el BCN y el Fondo Monetario Internacional (FMI), pasó del 17 por ciento al 7 por ciento en 2014.

Moody´s señala en su reporte de junio de 2014 —el más reciente— que por ser el gasto corriente, el 88 por ciento de los gastos totales, es “una condición que limita la flexibilidad fiscal, ya los gastos corrientes son más difíciles de ajustar que los gastos de capital” del país.

PETRÓLEO AYUDA

La caída de la factura petrolera del país como resultado del desplome del precio del barril del petróleo, a un promedio de cincuenta dólares, es la tercer pieza en la lucha del Gobierno y Cosep para que Moody´s le suba, aunque sea dos escalones la calificación al país.

En 2014 la factura por petróleo y derivados se redujo en 41.3 millones de córdobas, un 3.48 por ciento respecto a 2013. Y la tendencia continúa en 2015, pues solo en enero pasado se pagó 32.66 por ciento menos que en enero de 2014.
Chamorro está convencido que la situación macroeconómica en Nicaragua es “totalmente diferente” y Moody´s debe tomarlo en cuenta.

Un factor determinante ante la agencia es la dependencia del la cooperación de Venezuela proveniente del acuerdo petrolero, que usa el Gobierno para financiar programas sociales y de inversión privada.

Moody´s considera que la debilidad de Nicaragua es susceptibilidad a los choques externos, derivados de su dependencia de Venezuela, porque si Petrocaribe reduce su programa de suministro “la balanza de pagos de Nicaragua estaría bajo presión y el Gobierno tendría que acumular más deuda externa de fuentes alternativas en términos menos favorables o ajustar las finanzas públicas”.

Pero en su último examen, la agencia da esperanza en que podría actualizar la calificación de Nicaragua “si creemos que el riesgo de la vulnerabilidad externa ha disminuido con base en la capacidad del país para resistir un choque externo y/ o si la dependencia de las importaciones de petróleo disminuye”.

Asimismo, si hubiera “una disminución en el gasto fuera de balance también podría añadir presión al alza de la calificación”, afirma Moody´s.

Para Chamorro, esas condiciones existen hoy. “Creemos que estos avances han ayudado a mejorar la confianza de inversionistas e instituciones financieras extranjeras en el Sistema Financiero Nacional, sobre todo a la luz de las dificultades fiscales que están experimentando otros países de la región”.

MANEJO DE LA DEUDA

Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides, menciona otro factor a favor de Nicaragua ante la agencia Moody´s y es “el manejo responsable de la deuda oficial, tanto la externa como la interna, que ha venido bajando como proporción del Producto Interno Bruto (PIB)”.

La deuda externa pública cerró en 2014 en 4,796 millones de dólares, representa el 40.6 por ciento del PIB, por debajo del 43.5 por ciento que cerró en 2013.

ABARATA DINERO

Eduardo Ortega, gerente general de Invercasa, Puesto de Bolsa, opina que “las agencias de calificación de riesgo deben empezar a analizar que en Nicaragua hay mayor crecimiento económico, mayor estabilidad política y presta las condiciones para invertir“. Ortega explica que mantener una baja calificación causa que el inversionista “espere un retorno más grande, por ejemplo, del treinta por ciento sobre su capital. Al mejorar la calificación el riesgo país ayuda a que esa tasa de descuento vaya disminuyendo y nos trae mejores oportunidades de inversión”, afirma.