La voz del pueblo en la Cumbre de Panamá

En la VII Cumbre de las Américas, celebrada el fin de semana pasado en Panamá, la atracción principal fue el diálogo y la foto de Barack Obama con Raúl Castro y su aproximación a un matrimonio de conveniencia política y sobre todo económica.

En la VII Cumbre de las Américas, celebrada el fin de semana pasado en Panamá, la atracción principal fue el diálogo y la foto de Barack Obama con Raúl Castro y su aproximación a un matrimonio de conveniencia política y sobre todo económica.

Menos interés motivó el discreto encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y Venezuela; y mucho menos aún interesaron los repetitivos y desfasados discursos de los gobernantes de la coalición populista Alba y sus aliados, así como la retórica vacía de los demás acerca de que la prosperidad debería ser acompañada por la equidad.

Sin embargo, tras las bambalinas del escenario teatral de la Cumbre de jefes de Estado y Gobierno hubo otros acontecimientos muy importantes y representativos, aunque no merecieran mayor atención por parte de los medios de comunicación internacionales.

Vista la Cumbre de Panamá desde una perspectiva no de gobernantes, sino de pueblos y ciudadanos, lo más importante fue la declaración de los 25 exgobernantes iberoamericanos democráticos (entre los cuales, lamentablemente, no estuvo alguno de Nicaragua), quienes dieron la cara por los valores de la libertad y la democracia y las obligaciones de derechos humanos. Ellos suscribieron una declaración de solidaridad con los presos políticos de Venezuela y en favor de la democratización del desventurado país bolivariano que ha sido arruinado por el chavismo y el Socialismo del siglo XXI.

La importancia de la declaración de los 25 exgobernantes iberoamericanos democráticos de izquierda, centro y derecha (quienes reivindicaron los principios fundacionales de la Cumbre de las Américas abandonados por los jefes de Estado y Gobierno), fue explicada por el excanciller de Nicaragua, Francisco Aguirre Sacasa, en un artículo publicado ayer en la sección de opinión de este diario LA PRENSA, titulado ¡Sí hubo una Declaración!

Por otra parte, en lo que se refiere a los temas de la economía lo más importante fue la II Cumbre Empresarial de las Américas, en la cual los empresarios analizaron las oportunidades para el comercio, las inversiones y las prioridades del desarrollo económico y social. Y adoptaron recomendaciones que de llevarse a la práctica redundarían en un mayor impulso al comercio hemisférico en más creación de empleos y más equidad económica y social, la cual no se logra con discursos, sino con inversiones, competitividad y eficiencia productiva.

También fueron muy importantes los otros foros complementarios de la Cumbre de las Américas de Panamá, en algunos de los cuales se produjo el hecho, histórico también, de que participaran representantes de la disidencia democrática de dentro de Cuba.

Además es justo reconocer el magnífico desempeño de los representantes de la sociedad civil y sectores democráticos de Nicaragua en los eventos paralelos y complementarios de la Cumbre, en los que tuvieron la oportunidad de participar: Foro sobre el Canal de Nicaragua, Foro de la Sociedad Civil, Foro de Jóvenes de las Américas y Foro Parlamentario de la Democracia.

Realmente, la voz representativa de Nicaragua en la Cumbre de Panamá no fue la de Daniel Ortega. La voz del pueblo nicaragüense la llevaron los representantes de la sociedad civil y de los sectores políticos democráticos.