Premios “Como la lotería”

Un día después de ganar el Premio Xavier Villaurrutia con su novela Autorretrato de familia con perro, el mexicano Álvaro Uribe cree que los galardones son “como una lotería”, la suerte de que el destino de un escritor se cruce con el de los miembros del jurado.

LA PRENSA/ap

Un día después de ganar el Premio Xavier Villaurrutia con su novela Autorretrato de familia con perro, el mexicano Álvaro Uribe cree que los galardones son “como una lotería”, la suerte de que el destino de un escritor se cruce con el de los miembros del jurado.

“Los premios son como una lotería, hay mucho de casualidad, pero es una lotería que tiene un boleto muy complicado de obtener, que es hacer un libro (…), pero de ahí ya influye el azar”, dijo en una entrevista.

Así, uno no puede pensar en que “te dan el premio porque tus méritos son absolutamente indiscutibles y que nadie más que tú, se me hace un poco pretencioso y además falso. Te puede conducir a ideas que no corresponden con la realidad”, señaló.

“Hay que tener esa humildad para decir qué buena suerte tuve”, añadió el escritor nacido en Ciudad de México en 1953 y egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El jurado, integrado por Pura López Colomé, Mario Bellatin y José de la Colina, decidió por unanimidad otorgar el galardón a Uribe “por el dominio lingüístico de su novela”.

“Es el suyo un homenaje a la palabra, al significado plural que en ella duerme y solo despierta en el estilo, más allá del despliegue de la realidad/irrealidad, imaginación, poderes inventivos, carros alegóricos tradicionales o modernos”, dice el acta del jurado.

Y es que Autorretrato de familia con perro es “un libro formalmente muy aventurado, complejo, ambicioso”, aunque sin ser difícil de entender para el lector, comentó Uribe.

El texto, explicó, no tiene narrador sino que combina quince voces distintas, por lo que “además de contarte una historia que es interesante, al mismo tiempo se está burlando de lo que es contar una historia”.

Son tres personajes centrales, una mujer que está muerta y todos los personajes van a hablar de ella, y sus dos hijos gemelos, agregó el escritor, quien piensa que “está bien tener una buena historia, es el requisito indispensable”, pero “lo esencial es encontrar la forma de contar esa historia”.