Celebrando al libro

Pero la pregunta que flota en mi cabeza es: ¿sirve de algo toda esta algarabía? ¿Realmente contribuye a incentivar el hábito de la lectura? Si ese objetivo se logra, ¡bendito sea el Día del Libro! Porque realmente necesitamos que niños, adolescentes, jóvenes y adultos, lean.

Y pasó el 23 de abril con muchas celebraciones para conmemorar el Día del Libro. Entidades culturales nacionales se vistieron de gala y realizaron ferias, charlas, conferencias, exposiciones, expoventas, firmas de escritores en libros de su autoría, lecturas de fragmentos de El Quijote, obras de teatro, rincones de lectura, etc., para homenajear al señor Libro, por su importancia en la vida cotidiana de millones de seres humanos en todo el planeta.

Pero la pregunta que flota en mi cabeza es: ¿sirve de algo toda esta algarabía? ¿Realmente contribuye a incentivar el hábito de la lectura? Si ese objetivo se logra, ¡bendito sea el Día del Libro! Porque realmente necesitamos que niños, adolescentes, jóvenes y adultos, lean. Que sientan la necesidad de buscar un libro y disfrutar su lectura, interpretando correctamente el contenido, obras clásicas, obras de autores nacionales, historias sencillas, complejas, modernas o antiguas, lo importante es que lean, pero que lleven a cabo una lectura comprensiva y con ello mejoren su nivel intelectual, su ortografía, redacción, vocabulario, en fin, que mejoren su cultura general para que sean mejores profesionales.

Basta ya de bachilleres mediocres, de licenciados iletrados. El ejemplo empieza por casa: los padres son los primeros maestros de los niños en los primeros años de sus vidas.

Aún antes de asistir a la escuela de manera sistemática, los infantes deben familiarizarse con los libros de cuentos, de historias fantásticas, de aventuras, de ciencia ficción, de cualquier tema saludable.

Lo vital es que lean, que amen los libros y sientan la necesidad de convertirlos en sus compañeros en todo momento. Un par de años después de iniciar esta práctica, los padres se sentirán recompensados cuando los pequeños pidan un libro para leer, experimenten esa valiosa emoción. Es gratificante.

Por lo tanto, no debemos circunscribirnos solamente a celebrar el 23 de abril. La misión es constante. En todo momento y en cualquier lugar, sin atosigar al pequeño para no causar rechazo y obtener el efecto contrario.

Con pedagogía, a manera de juego, pero con la visión de obtener el objetivo propuesto.

Una sociedad culta rinde mejores resultados en la vida práctica, sus ciudadanos son mejores profesionales, aspiran a un mejor nivel de vida, se capacitan para salir de la pobreza y heredar a sus descendientes un mundo mejor.

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