Arroz “frito” ante el Cafta

El tiempo debió ser el aliado del sector arrocero en Nicaragua para elevar la producción a un nivel que le permitiera satisfacer la demanda nacional y con esa fortaleza enfrentar la liberación arancelaria de la importación de arroz bajo el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Pero el tiempo ahora es el mayor peligro […]

El tiempo debió ser el aliado del sector arrocero en Nicaragua para elevar la producción a un nivel que le permitiera satisfacer la demanda nacional y con esa fortaleza enfrentar la liberación arancelaria de la importación de arroz bajo el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Pero el tiempo ahora es el mayor peligro para los arroceros.

En abril de 2016 se cumplirán diez años de vigencia en el país del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-Cafta, por sus siglas en inglés) y entonces el arroz estadounidense irá anualmente —por los siguientes ocho años— perdiendo aranceles y elevándose la cuota importada hasta quedar ilimitada.

Álvaro Porta y Henry Thompson, quienes integraron los equipos negociadores por Nicaragua en el DR-Cafta, comparten que por ser el arroz un producto altamente sensible para Nicaragua se acordó un tratamiento preferencial frente a Estados Unidos, para que los productores locales invirtieran en mejorar su productividad, rentabilidad y se consolidaran en el mercado.

“Los productores estuvieron cómodos los primeros diez años y ahora deben estar más organizados y competitivos, lo cual significa que producís arroz a más bajo costo, de manera que al liberarse el arroz norteamericano no te va a causar mayor problema, se venderá a la par tuya en el supermercado en precio y calidad”, explica Porta.

MÁS PRODUCCIÓN PERO AÚN NO CUBRE DEMANDA

Pero la Asociación Nicaragüense de Procesadores de Arroz (ProArroz) y la Asociación Nicaragüense de Arroceros (ANAR) admiten no estar listos y lamentan no contar con un plan para que el sector sea más competitivo.

“No creo que estemos preparados”, reconoce el presidente de ANAR, Ulises Espinoza, y pide al sector y al Gobierno considerar con “carácter de urgencia” la desgravación del arroz bajo el DR-Cafta para evitar que desestabilice a los productores nacionales.

Eduardo Coronel, director ejecutivo de ProArroz, explica que las asociaciones administran las cuotas de arroz del Tratado Comercial y evidencia de que en los últimos años han mejorado es que por el incremento de la producción nacional se dejó de importar arroz oro.

“Fue en 2009 la última vez que se solicitó un contingente por desabasto (desabastecimiento) en Nicaragua”, asegura Coronel.

Según ANAR y el Ministerio Agropecuario (MAG), actualmente se importa el treinta por ciento de arroz (de variedad granza), que se consume localmente entre 1.5 y 1.7 millones de quintales.

“Estamos produciendo aproximadamente 5.1 millones de quintales, es el setenta por ciento de lo que el país requiere”, afirma Espinoza.

EL TRATAMIENTO DEL CAFTA

En el Cafta el arroz oro y el granza importado quedaron bajo un período de desgravación de 18 años, estableciéndose diez años de gracia para empezar ese mecanismo.

En el caso del arroz granza la cuota inicial permitida a importarse fue de noventa mil toneladas métricas, con crecimiento del tres por ciento cada año, con un arancel del 45 por ciento por diez años.

Para el arroz oro la cuota inicial fue de 13,000 toneladas métricas con incremento del cinco por ciento anual y un arancel del 63 por ciento.

Porta, actual decano de la Facultad de Ciencias Administrativas de la Universidad Americana, explica que fue a petición del gremio arrocero que “en lugar de una desgravación lineal inmediata de vigencia del tratado, se acelera al final del período establecido”.

Thompson explica que el arroz quedó en lo que se conoce como canasta “P” que establece una desgravación no lineal en 18 años, que implica que en los primeros diez años del Tratado no habrá reducción de impuestos a las importaciones.
Entre el año 11 y 14 de vigencia del acuerdo el arancel se reducirá 8.25 por ciento anual y en el resto del tramo la reducción se acelera el 16.75 por ciento anual hasta quedar en cero en el 2023.

MECANISMOS DE PROTECCIÓN

Thompson, asesor en temas comerciales del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), refiere que en el texto del DR-Cafta hay una carta de protección adicional para el arroz nicaragüense y es que si el Gobierno de Estados Unidos subsidia su producción de arroz, automáticamente bloquea el mecanismo de desgravación de las importaciones. El gran problema es demostrarlo.

Thompson confía en que esa salvaguardia dé al sector un segundo tiempo para fortalecerse plenamente. Explica que la condicionante en el DR-Cafta prohíbe que “el Estado dé un subsidio directo a la producción exportable con cero arancel o préstamos directos o tasas preferenciales en los préstamos”.

El especialista indica que las condicionantes de protección para el arroz y demás productos sensibles de Nicaragua también son que una caída fuerte del precio en el mercado cause pérdidas millonarias a los agricultores.

“Si a duras penas lográs recuperar el cuarenta por ciento de lo que perdiste, por ejemplo, y el Estado te tiene que ayudar cubriendo el sesenta por ciento restante, eso es visto como un seguro”, refiere.

Los seguros a la producción por catástrofes naturales, como los que recientemente adoptó Nicaragua, igual se permiten en el Tratado.

“La otra condicionante es que por sobreimportación se pone en peligro a la producción nacional de no poder recuperar sus costos efectivos. Por ejemplo, me costó diez dólares el quintal producirlo, pero ante tanta importación el costo es de ocho dólares, ante eso vos tenés la salvaguardia para frenar la importación y le permita al productor recuperar sus niveles de producción”, explica Thompson.

Expo carne VenezuelaPRODUCTORES DE MANOS ATADAS

Al cierre de 2014, la importación de arroz fue de unos 2.8 millones de quintales, superior en 7.7 por ciento a los 2.6 millones de quintales que se importaron en el 2013, según los datos del Banco Central de Nicaragua (BCN).

Las asociaciones de arroceros aseguran que las importaciones están controladas, por tanto se descarta usar la salvaguardia de sobreimportación para bloquear la desgravación del DR-Cafta.

La opción sería demostrar que el Gobierno de Estados Unidos subsidia a sus productores de arroz. Porta y Thompson recomiendan a ProArroz, ANAR y al Gobierno de Nicaragua investigar eso antes de que empiece la desgravación.

“Si el producto entra con subsidio no estamos obligados a honrar ese compromiso (…), porque la competencia debe ser igual, porque el que recibe un subsidio puede dar un precio más bajo”, refiere Porta.

Aunque resalta que un producto subsidiado “es una trampa”, ya que al principio parece premiar al consumidor, “pero en el fondo cuando hacés una competencia desleal a mediano y largo plazo el consumidor sale perjudicado porque al acabar el subsidio el productor más eficiente ya no está porque lo quebraron y quedaríamos en manos del productor ineficiente”.

Thompson sostiene que “en apariencia” no se percibe que Estados Unidos subsidie su exportación de arroz. “En la vista lo que me dice es que hay una serie de palancas internas que le permiten al Estado garantizar una producción fluida, estable y sistematizada en el principio de seguridad alimentaria”.

Dejan en manos del gremio aclarar esa situación. Pero Espinoza, de ANAR, sepulta la posibilidad de poder usar esa carta contra EE. UU.

“Ya hemos investigado con expertos en comercio de Brasil y fueron claros que no hay manera de demostrar que al arroz norteamericano se subsidia”, lamenta.

Espinoza ve en el rechazo de los consumidores del arroz importado la oportunidad para los productores, ya que asegura que el grano enviado desde EE. UU. “es de mala calidad”.

“Compramos de categoría A y nos mandan de categoría 3, mala. Enviamos a nivel de Centroamérica una carta de reclamo a las empresas en Estados Unidos, incluso reclamamos fuerte al consejero económico de la Embajada aquí (en Managua)”, indicó Espinoza.

Thompson advierte que de obtenerse las pruebas del subsidio al arroz o de otra medida ilegal, el riesgo a los productores no acaba porque activar el mecanismo para revisar el texto del DR-Cafta involucra al resto de países y además daría a Estados Unidos la oportunidad de reclamar salvaguardias para sus productos que considere afectados.

MINISTRO NO RESPONDE

La Asociación Nicaragüense de Procesadores de Arroz (ProArroz) y la Asociación Nicaragüense de Arroceros (ANAR) demandan del Ministerio Agropecuario (MAG) estrategias inmediatas para afrontar la desgravación de las importaciones bajo el DR-Cafta y evitar un daño a los productores nacionales.

Eduardo Coronel, director ejecutivo de ProArroz, menciona que entre las acciones que se coordinan con el MAG “está la introducción de variedades de semillas más resistentes a las plagas y que permitan mejores márgenes de rendimiento y que ello aporte en ahorro a la estructura de costo”.

Sin embargo al consultar LA PRENSA al titular del MAG, Edward Centeno, semanas atrás sobre cómo ayudan a los arroceros para aumentar su producción, declaró: “Cualquier encuentro con el gremio arrocero sería útil para poner el tema en agenda”.

RENDIMIENTO ESTANCADO

El Banco Central de Nicaragua en su portal web solo dispone de datos sobre arroz de secano, el cual muestra una caída en su rendimiento productivo.

26.3 quintales por manzana era el rendimiento de ese arroz en el ciclo agrícola 2013-2014, mientras que en el ciclo 2009-2010 eran 32.4 quintales.

40,719.97 manzanas comprendían el cultivo de arroz de secano hasta 2011, según el Censo Nacional Agropecuario.

59,151.65 manzanas eran cultivadas con arroz de riego en ese año, según el informe del censo.

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