El politólogo cubano Julio Shiling es escritor y director del foro político y la publicación digital “Patria de Martí”, que realiza todos los meses simposios en Miami, Florida, para exponer y analizar la situación que enfrentan los gobiernos que integran el bloque del llamado Siglo XXI y en uno de los cuales habló sobre la presencia de Rusia en el hemisferio. Escribió el libro Dictaduras y sus paradigmas. En esta entrevista explica la relación de los rusos con Latinoamérica y Nicaragua.
¿Cuál es el interés de fondo de Rusia en Latinoamérica?
El comunismo tiene una nueva forma de manifestarse, de extender su influencia en el continente. Es el mismo socialismo del siglo pasado excepto que ha adoptado una nueva metodología para llegar al poder a través de la simulación de una democracia. Tienen elecciones pero no son competitivas, controlan quién cuenta los votos, tienen dominio sobre la rama judicial, toleran partidos políticos con una oposición que a pesar de incluir a personas buenas no tienen la capacidad de alcanzar el poder, pero que sirve —al régimen— para propósitos de propaganda y de confundir al mundo porque no se pueden divorciar del comercio y de una economía globalizada.
Es la dictadura perfecta porque pueden tener un poder político absoluto con una oposición que toleran, controlan el comercio porque dan las concesiones, no es una economía libre y abierta en el sentido amplio de la palabra, pero es una economía mercantilista. El estado dictatorial determina a quién favorece, lo que produce una doblegación de los empresarios que no lo hacen por simpatía con el régimen sino porque les ofrece una parte de la torta para lucrar, esa empresa no va a pedir derechos elementales. Esa situación es parte de lo que ocurre en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y hasta cierto punto Argentina. Brasil juega un papel muy importante, es una democracia pero está sirviendo de lavador de cara del Socialismo del Siglo XXI. Cuba comunista en el centro de mando por medio de la influencia con Venezuela.
¿Por qué Nicaragua es tan importante para los rusos?
Porque tiene una posición geográfica privilegiada al tener acceso a los dos océanos. Ellos quisieran establecer otro Panamá, donde pudieran tener navegación sin control. Tienen el régimen propicio para eso.
Lo que hemos visto es una nueva versión del despotismo (gobierno absoluto, no limitado por las leyes). No se han desligado de la antigua ideología, son los mismos comunistas los que están en el poder porque los responsables de crímenes no fueron juzgados. Un Estado de derecho requiere un modelo de justicia. La impunidad lo único que trae es la repetición de hechos.
Eso mismo sucedió en Nicaragua…
Completamente. Nicaragua es un ejemplo clásico. Cuando no se responsabilizó por el genocidio, los crímenes de lesa humanidad que cometió el régimen sandinista en los ochenta, en efecto esa impunidad la estamos viendo ahora y eso explica el porqué han vuelto al poder.
En Europa en estos momentos existen leyes antifacistas, porque no se tolera que grupos neonazis surjan, muy sencillo, para evitar que vuelva ocurrir —el nazismo— y me parece muy bien. Alemania lleva a cabo ese tipo de política que me parece muy inteligente, bien pensada y necesaria, pero con el comunismo no se hizo, un grave error. Por eso es que vemos tanto en Rusia y otros países con regímenes totalitarios.
¿Irán respalda ese interés de Rusia por la región?
El denominador común entre Irán, Rusia, China y entre las dictaduras del Siglo XXI es derrumbar las democracias del hemisferio Occidental. Tienen en común que se circunscriben a una ideología radical, una convergencia de intereses ideológicos y lo que les importa son sus ideas, su proyecto milenario, misionero y apocalíptico al creer que sin ellos y su proyecto político el mundo se acaba, y sus seguidores del Socialismo del Siglo XXI, piensan lo mismo.
Nicaragua tiene una dictadura donde se tolera una oposición selecta, escogida pero incapaz realmente de competir por el poder. Una prensa independiente que la toleran hasta al punto donde el poder queda amenazado, cuando el poder político quede amenazado ahí concluye la libertad de expresión. Las empresas grandes si no se mantienen allegadas al poder político, olvídate. No pueden tener ganancias en Nicaragua, que me enseñe un empresario exitoso en Nicaragua, que esté dispuesto a decirle a Daniel Ortega que es un asesino. Eso no va a ocurrir.
¿Qué podría pasar entonces?
Hasta que no veamos un liderazgo entre los demócratas con la brújula moral bien puesta no va a pasar absolutamente nada. Eso tiene que empezar por los Estados Unidos, quiéralo o no las potencias grandes tienen influencia más que estados pequeños y cuando tienes un presidente en la Casa Blanca, que a mi juicio políticamente es un socialista Fabiano (corriente cuya pretensión es promover el socialismo, no por la lucha de clases y la revolución, sino de una manera evolutiva y gradual para infiltrar instituciones por medio de la cultura, la educación, la toma de la economía paulatinamente y de las instituciones), su trayectoria política lo demuestra.
Estados Unidos ha tenido buenos y malos presidentes. El presidente (Barack) Obama está en una línea separada no solo ideológico sino con un apego a la mentalización de lucha de clases, por eso es que lo vemos como apologista de Irán, que es una clara amenaza, vemos que no va con los líderes del mundo libre a marchar a Paris contra el ataque en repudio al atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo, el primer discurso importante que dio en el Cairo fue para decir que Estados Unidos ha estado equivocado. Todo esto son símbolos.
El mundo que va a dejar el presidente Obama es mucho más peligroso que el que encontró, hay más avance del despotismo, la presencia de Rusia e Irán en Venezuela está sirviendo claramente de puente para infiltrar a Estados Unidos de terroristas.
Y no es que el despotismo haya descubierto el mediterráneo, lo que pasa es que estas cosas ocurren cuando hay debilidad en la democracia en el mundo, esto que ocurre si no hay un liderazgo en la democracia, si no se defiende esa democracia, pues, ya estamos viendo las consecuencias en Nicaragua.
¿Hay esperanzas?
El derecho de rebelión es un principio sacrosanto en contra de una tiranía. Si no existe alternativa hay que removerla por la fuerza. Estos regímenes del Siglo XXI se han ocupado de controlar las Fuerzas Armadas, de vender la idea entre la oposición y la cultura popular que levantarse en armas no es una cultura civilizada y eso es un peligro.
Hay esperanza. Hace falta el liderazgo democrático en lo político que no lo hay. Los regímenes y dictaduras ideológicas solamente con la confrontación es que los puedes derrocar. La confrontación no es necesariamente en el campo bélico, es retarlo, es no admitirlo, es denunciarlo a nivel internacional, es implementar políticas para obligarlo a hacer cambios y no descartar la vía armada con la que se han alcanzado independencias, si no no habría un país independiente.
«Estos regímenes (del socialismo del siglo XXI) están dispuestos a todo con tal de mantenerse en el poder, pero la buena noticia es que es revertible». Julio Shiling, analista político. LA PRENSA/CORTESÍA

