A criterio de la Iglesia católica, el expendio de drogas a los jóvenes de Bluefields, en el Caribe Sur, es como un comején que “carcome” a la comunidad y van “avanzando y avanzando” hasta la destrucción.
Floriano Vargas, cura párroco, se volvió a quejar durante una homilía del problema de las drogas en esta ciudad. “El comején avanza, digo comején porque son células pequeñas (los expendios de drogas), pero son muchas, avanzan”, se quejó.
Esas declaraciones el cura las brindó a propósito de conmemorarse 11 años de la masacre de los cuatro agentes de Bluefields, en el Caribe Sur, asesinados por sicarios aún no identificados por la Policía Nacional, hecho ocurrido el 4 de mayo del 2004.
Pero Vargas no solo cuestionó la proliferación de expendios de drogas ante la vista y paciencia de las autoridades de la Policía, sino que también lo hizo por la facilidad con que un dueño de negocio obtiene el permiso para un bar.
“Cada bar que se abre es la Policía quien le da patente, el permiso legal (para vender) y ahí mismo los menores de edad van a consumir (el licor), aquí no hay control y sabemos que la Policía no tiene suficientes recursos humanos para estar detrás de todos, pero algo hay que hacer para no seguir destruyendo a la comunidad”, indicó Vargas.
El comisionado mayor y jefe regional de la Policía, Cruz Sevilla Midence, expresó que “la comunidad demanda más seguridad que la que estamos dando y tenemos el compromiso de eso”.
La Policía en la zona costera de la Región Autónoma del Caribe Sur (RACS) cuenta con 260 agentes para atender una población superior a los 250,000 habitantes.
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