Las Asambleas de Dios, consideradas como la mayor congregación de iglesias evangélicas en Nicaragua, se pronunció a principios de esta semana en demanda de cambios en el sistema electoral del país, para que los ciudadanos tengan confianza en las elecciones del próximo año.
El lunes 4 de mayo corriente, los líderes de las Asambleas de Dios, reverendos Rafael Arista, Roberto Rojas y Ovidio Balladares, dieron a conocer una carta pastoral en la que los cristianos evangélicos plantean sus preocupaciones por diversos problemas fundamentales del país, entre ellos la necesidad del fortalecimiento del Estado de derecho y de la conformación de un nuevo poder electoral, a fin de “quitarle las dudas a la población” acerca de las elecciones nacionales del próximo año.
No es la primera vez que las iglesias evangélicas se pronuncian sobre el tema electoral, de manera pastoral. Aunque algunos líderes evangélicos se han lanzado al ruedo político como candidatos presidenciales, lo han hecho a título personal, sin contar oficialmente con el respaldo de las denominaciones cristianas evangélicas.
En 1995, el reverendo Guillermo Osorno, pastor de las Asambleas de Dios, fundó un partido político llamado Camino Cristiano y participó en las elecciones de 1996, obteniendo el cuatro por ciento de los votos totales. Y recientemente el reverendo Saturnino Cerrato, de la misma institución evangélica, ha anunciado su intención de ser candidato presidencial para las elecciones del próximo año.
A fin de justificar su interés en la candidatura presidencial, el reverendo Cerrato aseguró que a pesar de tener una presencia de 114 años en el país, los evangélicos han sido “los eternos ausentes de la vida política”. Sin embargo Cerrato no cuenta con el respaldo oficial de las Asambleas de Dios, como tampoco Osorno lo tuvo en 1996. Según el reverendo Rafael Arista, nuevo superintendente de dicha congregación, la demanda de un cambio en el poder electoral es un planteamiento pastoral e institucional, no significa que las iglesias evangélicas respalden un proyecto político en particular.
Como es bien sabido, no solo la comunidad evangélica del país demanda garantías electorales. La Iglesia católica, también de manera institucional y pastoral presentó esta demanda a Daniel Ortega el 21 de mayo del año pasado. Que las próximas elecciones sean justas y limpias es una exigencia nacional, tanto de las iglesias como de los partidos y movimientos políticos de oposición, de los organismos de la sociedad civil que trabajan en la promoción de la democracia, de los medios de comunicación independientes y democráticos e incluso de las organizaciones gremiales de la empresa privada nicaragüense.
El clamor por elecciones libres y transparentes demuestra que los nicaragüenses tienen conciencia democrática y creen que los problemas sociales y políticos, incluyendo el cambio de gobierno, deben resolverse por medios institucionales y cívicos. Los ciudadanos saben que la forma de vida y gobierno que más les conviene es la democracia y por su propia y dolorosa experiencia tienen la convicción de que se debe lograr de manera pacífica.
Los nicaragüenses no quieren que vuelva la violencia política y la guerra, salvo aquellos insensatos que pretendan perpetuarse en el poder y para ello cerrar el camino de las soluciones políticas pacíficas.