Los planes de Cameron

El primer ministro británico, el conservador David Cameron, confirmó en el cargo a varios ministros clave de su primer gobierno, tras lograr la mayoría absoluta en unas elecciones que auparon a los nacionalistas escoceses a la tercera fuerza nacional.

El primer ministro británico, el conservador David Cameron, confirmó en el cargo a varios ministros clave de su primer gobierno, tras lograr la mayoría absoluta en unas elecciones que auparon a los nacionalistas escoceses a la tercera fuerza nacional.

Cameron mantuvo al ministro de Finanzas, George Osborne, pero también lo ascendió a primer secretario de Estado, equivalente al de viceprimer ministro. Osborne fue el artífice de la política de recortes y control del déficit que los electores acabaron refrendando en las urnas.

Los anuncios llegaron al día siguiente de una intensa jornada electoral que terminó contra todo pronóstico con una mayoría absoluta de los conservadores. «Creo sinceramente que estamos en camino de hacer algo especial en este país», dijo Cameron en un discurso ante Downing Street tras recibir el encargo de la reina de formar gobierno.

«En Escocia, nuestro plan es crear el gobierno autónomo más poderoso del mundo, con importantes poderes en materia fiscal». David Cameron, primer ministro de Reino Unido, al lanzar un mensaje conciliador a los nacionalistas escoceses.

«Vamos a hacer el referéndum sobre la Unión Europea que prometimos», insistió, asegurando que quiere lograr que el país «sea un lugar donde la buena vida esté al alcance de todos los que quieren trabajar y hacer las cosas bien».

La canciller de Alemania, Angela Merkel y el presidente estadounidense, Barack Obama, felicitaron a Cameron por su «impresionante victoria». El presidente francés, François Hollande, le invitó a visitar París.

NADIE VIO VICTORIA

Ningún sondeo previó la holgada victoria conservadora, que repite mandato consecutivo por primera vez desde 1990. Cameron fue en 2010 el primer ministro más joven en 200 años al acabar con 13 años de gobiernos laboristas bajo la era Tony Blair.

Los otros grandes triunfadores fueron los nacionalistas escoceses del SNP (Partido Nacional Escocés), que lograron 56 de los 59 diputados en juego en Escocia y contribuyeron al descalabro de los laboristas de Ed Miliband, quien renunció al liderazgo del todavía principal partido de la oposición.

MIRADAS EN ESCOCIA Y UE

«Esta noche ruge un león en Escocia, un león escocés», dijo un exultante Alex Salmond con los resultados del SNP. Salmond regresa al parlamento tras el varapalo del referéndum de independencia, que le llevó a dimitir como jefe del gobierno regional y líder del SNP.

Su sucesora, Nicola Sturgeon, dijo que el gobierno central «no puede ignorar lo que ha ocurrido en Escocia». «La gente ha votado abrumadoramente a favor de que la voz de Escocia se escuche y a favor del fin de las medidas de austeridad». La victoria conservadora y la eclosión nacionalista escocesa, puede acabar propiciando un referéndum sobre la pertenencia a la Unión Europea y otro sobre la independencia escocesa.

La derrota en el primer referéndum de independencia acabó siendo positiva para el SNP, que cuadruplicó sus militantes y ha barrido del mapa a los laboristas, otrora fuerza política dominante en Escocia, y que han pagado haber llevado entonces el peso de la campaña para mantener a Escocia en el Reino Unido.

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