La discusión de la Ley de Promoción y Desarrollo de Servicios de Telecomunicaciones de Banda Ancha lejos de constituirse en una oportunidad para abrir a fondo el debate sobre los alcances tecnológicos y políticas públicas en Internet, se caracteriza por ser un discurso de “pánico”, y por otro lado, se vende la idea que las corporaciones que dominan el mercado de internet son las grandes defensoras de la libertad de expresión y el derecho a la privacidad de los usuarios, y por lo tanto, el control de las bases de datos debe continuar en manos del duopolio de las telecomunicaciones. Con esta determinación se niega que los ciudadanos también conozcan otras características de la presente iniciativa de banda ancha, entre ellas: romper el monopolio de las telecomunicaciones, reducir el precio de internet, crear los mecanismos para que internet también forme parte de los servicios básicos, como la energía y el agua de todos los hogares nicaragüenses.