Los nuevos juegos del realismo mágico en Hispanoamérica

En su búsqueda por “abolir el realismo mágico” novelistas de Latinoamérica y de España coincidieron que la escritura del presente siglo “está inventando una nueva realidad con juegos literarios”; no obstante existen elementos de su magia y realidad que persiste.

¿Estamos retornando hacia una literatura realista?, fue la pregunta clave que trataron de responder desde sus novelas los premios Alfaguara Sergio Ramírez Mercado, el mexicano Xavier Velasco, el colombiano Juan Gabriel Vásquez, y el español José Ovejero. LAPRENSA/ROBERTO FONSECA

En su búsqueda por “abolir el realismo mágico” novelistas de Latinoamérica y de España coincidieron que la escritura del presente siglo “está inventando una nueva realidad con juegos literarios”; no obstante existen elementos de su magia y realidad que persiste.

¿Estamos retornando hacia una literatura realista?, fue la pregunta clave con que inicio el conversatorio el escritor Sergio Ramírez Mercado que sostuvo con los premios Alfaguara, el mexicano Xavier Velasco, el colombiano Juan Gabriel Vásquez, y el español José Ovejero.

Este conversatorio que trató de encontrar luces sobre al tema ¿Cómo novelar las crisis? se desarrolló en el contexto del evento regional de narradores Centroamérica cuenta, realizado en el auditorio del Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra, en Managua.

Para Ramírez la palabra realismo no deja de sonarle a una redundancia porque a lo largo de la historia han tenido naturalismo, romanticismo, surrealismo, pero todas tienen que ver con la realidad y la manera que la literatura la transforma.

Historia de Pablo Escobar parece salida del realismo mágico

Por tal razón los términos de modernidad o posmodernidad con que han canonizado la novela no le gustan a Ramírez, quien las ve como marcas impuestas en América Latina, a como lo es también el Realismo mágico del cual los “escritores actuales están la búsqueda de la abolición”.

Al respecto se refirió a las nuevas generaciones como Juan Gabriel Vásquez, o quizás desde Héctor Abad Faciolince “los que comenzaron a deslindarse de estos territorios, al tratar de escribir una literatura nueva”.

No obstante, señaló Ramírez “aún existen elementos de la realidad que son persistentes y que se parecen al realismo mágico aunque uno no los quiera”.

Por ejemplo, Ramírez recordó aspectos de la vida del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, que Gabriel Vásquez trata en su novela El ruido de las cosas al caer, premiada por Alfaguara en 2011.

En ella se relatan escenas sobre el zoológico exótico que tenía el narcotraficante en sus propiedades, y las escenas de un hipopótamo que se fuga después de la muerte de Escobar y tiempo después es muerto por el ejército colombiano.

Para el escritor Gabriel Vásquez, el temido narcotraficante “tenía mucho humor tanto como su crueldad”, porque transportada a sus exóticos animales, delfines rosados, flamingos, jirafas, canguros, en su avión Hércules que llamaba El Arca de Noé.

Estos son relatos reales “que parecen salidos del realismo mágico”, comentó.

¿Los ángeles feroces: una novela distópica?

Para el escritor José Ovejero, autor de la novela La invención del amor, Alfaguara en 2013, en la literatura española hay diversas tendencias, algunas opuestas hablando del realismo, como una “especie de enemigo”.

Precisó que muchos de los nuevos discursos con “sus juegos de escritura apuntan hacia una llamada postmodernidad”. Recordó que si bien ha trabajado el realismo, pronto saldrá al público su nueva novela Los ángeles feroces, con un nuevo discurso de la realidad.

“Esta novela sucede en un sitio y época que no se sabe cuál es, y en un mundo que quizás no sea el nuestro; su estilo narrativo tiende a un juego de la escritura, y parece que va hacia la distópica o no”, explicó un poco Ovejero, su estilo narrativo.

Luego agregó que “este conjuga la preocupación con el presente, la libertad narrativa y una fuerte presencia de la imaginación; es decir es una novela social que no pretende retratar la realidad tal como es, sino que disloca su narración, voces y estilo, pero en el fondo tratar de hablar de lo que está pasando”.

Ovejero cuestionó aquella literatura de mito y romanticismo que se cree genial y que está al margen de la sociedad.

Para Ramírez la novela moderna o posmoderna comienza con Memorias póstumas de Blas Cubas, texto del escritor brasileño Joaquim Machado de Assis, publicada en 1881, que fue “narrada por un muerto desde su tumba”.

Por una narrativa «libre, desquiciada y poética»

Al volver a tomar la palabra Gabriel Vásquez se refirió a su novela Historia secreta de Costaguana premiada por Alfaguara en 2007, que cuenta la historia de José Altamirano, un personaje que nace a mediados del siglo XIX, y que es testigo de la historia convulsa historia colombiana.

Reveló que para escribir esta novela se inspiró en el novelista polaco nacionalizado inglés Joseph Conrad, porque éste busco una escritura independiente de los estilos literarios. Una de sus obras Nostromo, novela política recrea un país ficticio en América del Sur, que llamó «Costaguana».

Destacó que para escribir Historia secreta de Costaguana, no respetó las convenciones del tiempo y espacio, sino que su “escritura fue libre y desquiciada hasta cierto punto”, y que también se apoyó en ideas de El Quijote y en los artificios de la novela picaresca.

El personaje José Altamirano cuenta la historia con pelos y señales de lo que no vio a partir de 1924 con la muerte de Conrad, y hace referencia de Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, y de Terra Nostra, novela de Carlos Fuentes, y de su invento de un proyector de la historia humana.

“Violentar estas realidades en la novela es una manera de llegar a la verdad de maneras distintas”, valoró Gabriel Vásquez, revelándonos que una de sus herramientas en su escritura ha consistido en cambiar los datos históricos, fechas, nombres, acciones.

“Las que vienen a resultar metáforas, una transformación e irrespeto de la historia conocida, su objetivo es crear y hablar de una verdad no histórica, sino poética”.

Gabriel Vásquez, también es autor de dos novelas más premiadas por Alfaguara, Las reputaciones y la novela realista Los informantes.

Al resumir algunas ideas claves Ramírez comentó que «la novela tiene el poder para alterar la realidad histórica, porque esta termina teniendo más créditos que la historia, por que encuentra y convence a más lectores».

Al respecto se refirió a la “masacre de 3000 personas en una plaza” que Gabriel García Márquez escribió en su novela Los cien años de soledad, cuando en la realidad solo podrían caber unas 150 o 200 personas lo más.

El México de Violetta

Otro de los participantes en este conversatorio fue el escritor mexicano Xavier Velasco, autor de la novela Diablo Guardián, premiada por Alfaguara en 2003.

“En nuestro caso no tomanos nada en serio y esto se debe a nuestra sobrevivencia”, dijo Velasco que describió en su novela a un «México chilango, donde el único camino es el arribismo descarado, donde robarle dinero a la Cruz Roja tiene sentido, y robarle al que le roba, más sentido”.

Velasco, dice que vive en un país que mira mucho a Estados Unidos y por eso en su novela aparece jugando el inglés en el habla diaria, así las marcas comerciales, y esta fue la manera que encontró para contar esta realidad.

La protagonista clave es Violetta, y su historia es la de una «rubia» que no es, que roba y que pasa por encima de todos los hombres que se le cruzan, la describe Velasco.

Este autor también ha publicado El materialismo histérico (2004), Luna llena en las rocas (2005), la novela de infancia éste que ves (2006), Puedo explicarlo todo (2010) y La edad de la punzada (2012).

Velasco, es periodista y se inició publicando artículos de crónicas de rock, que le dieron mucha popularidad. En las últimas Feria del Libro Internacional del Libro en Guadalajara se le visto firmando autógrafos por varias horas, principalmente de lectores jóvenes.

El cree que en parte su popularidad se debe, no al Premio Alfaguara, sino a los contactos que mantiene desde hace muchos años con los jóvenes, que le siguen posiblemente por sus “indisciplinas juveniles”, sus gustos por las motos, el paracaidismo, y la comedia.

“No creo que (mi popularidad) sea el premio Alfaguara, para mí es el rescate de Alfaguara”, dijo en tono de humor arrancando risas al público que le aplaudió su ironía de «salvador» de la editorial.

En este evento se esperaba la presencia del colombiano Jorge Franco, también premio Alfaguara 2014 por la novela El mundo de afuera.

“No pudo venir porque tenía que someterse a una intervención quirúrgica, comentó Ramírez, quien se declaró un decano entre estos premios, en su caso recibido en 1988 por su novela Margarita está linda la mar.