El auditorio está muy atento a Denis Martínez, quien habla de su infancia, sus años de gloria y la determinación con la que se empeñó en ser el mejor jugador que pudo. Los jóvenes sonríen y lo siguen, mientras se mueve al frente, casi sin parpadear.
De pronto el silencio. Martínez acaba de decirles que es alcohólico, que lucha cada día por no volver a ingerir licor y que no tiene dudas de que los tragos son una puerta hacia la desgracia. Él mismo casi pierde su carrera por el alcohol.
“No se dejen derrotar por el vicio. Tienen que luchar y si no pueden, pidan ayuda. Yo no pude solo. Tuve que pedirle ayuda a Dios y le prometí rezar el rosario todos los días de mi vida”, señala Martínez, mientras les enseña un rosario.
Los oyentes son jóvenes del proyecto social del Real Estelí, quienes practican beisbol, futbol, baloncesto y voleibol y fueron reunidos en un hotel esteliano, donde escucharon con atención las palabras inspiradoras del más importante atleta vivo de nuestro país.
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