Los cubanos se regocijaron ayer por la exclusión de Cuba, después de 33 años, de la lista estadounidense de países terroristas, pero recordaron al presidente Barack Obama que quedan pendientes el embargo económico y la devolución de la base naval de Guantánamo.
“Si somos (hemos sido) víctimas del terrorismo durante 55 años, cómo vamos a estar en la lista de países que apoyan el terrorismo. Por lo tanto, nunca debimos estar ahí. Entonces creo que es un logro bastante grande”, declaró Ezequiel Palacios, un cochero de 54 años que se dedica a pasear a turistas por La Habana vieja.
«Queda el problema de la base naval (estadounidense) de Guantánamo, queda el bloqueo (embargo de Washington) y quedan otras cuestiones por discutir». Fernando Martínez, de 75 años, al hablar de pendientes tras el anuncio de ayer.
El Congreso de EE. UU. tenía 45 días para pronunciarse sobre la decisión anunciada el 14 de abril por el presidente Barack Obama, tras su histórico encuentro con su homólogo, Raúl Castro, en Panamá, de sacar a Cuba de esa “lista negra”, con la opción de presentar un proyecto de ley para tratar de revocarla.
Como ese plazo “ha expirado”, el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, “ha tomado la decisión final de rescindir la designación de Cuba como un Estado Patrocinador del Terrorismo, que entra en vigor hoy, 29 de mayo de 2015”, indicó en un comunicado un portavoz del Departamento de Estado, Jeff Rathke.
A FAVOR Y EN CONTRA
“Va a traer beneficios económicos, pero también se va a conocer realmente lo que es la democracia”, dijo el cubano Ariocha Fernández Menas, en La Pequeña Habana, el tradicional barrio cubano en Miami, Florida (sureste de EE. UU.).
Por su parte, Orlando Gutiérrez Boronat, del Directorio Democrático Cubano, expresó que esta salida “es ilógica e injusta, es ridículo decir que el régimen castrista no es un régimen terrorista, cuando es el que dirige la represión contra el pueblo venezolano, cuando aterroriza a su propio pueblo y sigue albergando a terroristas prófugos de la justicia”.
La líder del movimiento Damas de Blanco, Berta Soler, dijo el jueves en Los Ángeles que “es bastante preocupante porque lo que el gobierno cubano está haciendo en este mismo momento es un terrorismo de Estado contra” ese grupo opositor.
El exgobernador de Florida, Jeb Bush, quien prevé aspirar a la candidatura presidencial republicana, rechazó la retirada de Cuba de la lista terrorista al calificarla de “concesión unilateral” a la isla. El presidente de la Cámara de Representantes del Congreso, el republicano John Boehner, aseguró que Obama “ha entregado al régimen de los Castro una victoria política importante a cambio de nada”.
El gobierno cubano no ha reaccionado a la nota oficial de Washington, pero el presidente Raúl Castro dijo el 12 de mayo que La Habana y Washington podrían nombrar a los respectivos embajadores a partir de este viernes, cuando expiraba el plazo legal para que Obama eliminara a Cuba de ese listado.
Ayer, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, admitió en su rueda de prensa diaria que el próximo “hito” en la normalización debe ser esa reapertura de embajadas. Los dos países cerraron el 22 de mayo su cuarta ronda de negociaciones con el mensaje de que la reapertura de embajadas está “mucho más cerca”.
Con esta salida, Cuba queda excluida de un paquete específico de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), ligada al Departamento del Tesoro.
Se vería libre de sanciones que se apoyan en enmiendas introducidas a tres leyes: una que veta el acceso a los programas estadounidenses de ayuda; otra que prohíbe las exportaciones de armas y municiones, y una tercera que impone licencias especiales para el intercambio comercial.
LAS RAZONES
Jeff Rathke, portavoz del Departamento de Estado, expresó ayer que la evaluación realizada por esta entidad a petición de Barack Obama concluyó que Cuba «cumple con los criterios legales» para abandonar esa lista.
Matizó que EE. UU. sigue teniendo «importantes preocupaciones y desacuerdos sobre una amplia gama de políticas y acciones de Cuba», pero que están «fuera de los criterios pertinentes para la rescisión de la designación como Estado Patrocinador del Terrorismo».
Las razones de EE. UU. para mantener, hasta ahora, a Cuba en la lista eran su presunta acogida a miembros de la organización terrorista vasca ETA, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y a algunos fugitivos de la Justicia estadounidense.
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