La Fiscalía presentó abundantes pruebas ayer, entre declaración de testigos y presentación de peritajes de la Policía, contra Nahúm Isaí Bravo Tórrez, de 25 años y Erick Blandón Largaespada, de 27, en el caso del triple crimen ocurrido el 26 de marzo en una vivienda del barrio Los Ángeles, de Managua.
Bravo Tórrez es acusado como coautor del triple crimen en perjuicio de su padre Santos Bravo Gómez, de 56 años; su media hermana Lucía Leticia Bravo Murillo, de 22 y de su madrastra Rosibel Murillo, de 53, y para este acusado las cosas no cambiaron porque ayer los testigos corroboraron cómo este supuestamente perpetró los crímenes junto con el reo Jairo Josué Ugarte Centeno, de 23 años, quien admitió los hechos y fue condenado a treinta años de prisión por el triple crimen y robo agravado.
Con la declaración de los testigos civiles y peritos de la Policía ayer la situación se complicó para el acusado Erick Blandón Largaespada, debido a que este es acusado como encubridor del triple crimen, ya que supuestamente ayudó a Nahúm Bravo a ocultar los cadáveres, esconder evidencias del triple asesinato y también ejerció labores de vigilancia en la casa donde las víctimas fueron sepultadas en una fosa que era utilizada por la víctima Santos Bravo para realizar cambio de aceite a los vehículos, según detalla la acusación fiscal.
Los nueve testigos de la Fiscalía que declararon ayer coincidieron en señalar a Erick Blandón y a Nahúm, a quien la Fiscalía señala de planificar el triple crimen y supuestamente también ayudó a perpetrarlo.
Teléfono comprometedor
El oficial Aldo César Castillo López, ingeniero en Computación y Sistemas del Área de Criminalística de la Policía Nacional, en su declaración ayer ante el juez Cuarto Distrito Penal de Juicio de Managua, Carlos Silva Pedroza, manifestó que analizó dos teléfonos ocupados a Nahúm Bravo y uno a Blandón y que principalmente el teléfono decomisado a este último contenía fotografías (de Nahúm y de Erick) que los ubica a ambos en la escena del triple crimen.
El perito de la Policía señaló que en las fotos aparecen Nahúm y Erick disfrutando y comiendo, y que también se observa una piscina de plástico en la vivienda.
La versión del perito policial, a través del análisis de las fotos encontradas en el teléfono celular de Erick Blandón, fueron corroboradas cuando pasó ayer a declarar el testigo Dionisio Bravo, hermano de la víctima Santos Bravo (q.e.p.d.).
Dionisio Bravo explicó ante el juez Silva Pedroza, que el Viernes Santo (el pasado 3 de abril de 2015), nueves días después de haberse perpetrado el triple crimen, él llegó a buscar a su hermano, la víctima Santos y vio que su sobrino Nahúm Bravo estaba con Erick Blandón bañándose en una piscina ubicada sobre la fosa donde se encontraban sepultadas las tres víctimas y que hasta observó de perfil a la acusada Orquídea Orozco, pareja del imputado Nahúm.
La acusada Orozco es señalada por la Fiscalía como encubridora del triple crimen, porque esta supuestamente el pasado 27 de marzo de 2015, un día después que se perpetraron los asesinatos, ella junto con Nahúm Bravo fueron a bordo de una motocicleta hasta el sector de la Universidad Centroamericana (UCA) para comprar una carga de tierra, valorada en seiscientos córdobas, que sería utilizada para tapar la fosa donde estaban las víctimas.
Antes de que echaran la tierra en la fosa, donde estaban los tres cuerpos en el fondo ya sin vida, los acusados arrojaron ropa de las víctimas, mechas de lampazo, papel que utilizaron para limpiar la escena del crimen, 15 tablas de pino y por último la tierra.

Sábana ensangrentada
Ayer también declaró en el juicio la perito biólogo Gladys Guevara, del Laboratorio de Criminalística, indicando que a Blandón le ocuparon una sábana ensangrentada en su casa en el barrio Las Torres, Managua.
Otro testigo, José Adán Murillo, hermano de la víctima Rosibel Murillo, le expresó al judicial que cuando llegó a buscar a su hermana a la casa de la víctima Santos Bravo, la vivienda estaba cerrada y que solo se encontraba en el interior el acusado Erick Blandón y que este le manifestó que no estaba Nahúm, por lo que este testigos ubica a Erick en la escena del triple crimen.
El inspector Miguel Mendoza Lezama, quien realizó la fototabla ilustrativa del triple crimen, ayer presentó ante el judicial 173 fotografías de la escena de los hechos.
Continúa el martes
Dos testigos: Marvin Tórrez Rodríguez, por ser primo de Nahúm Bravo, no quiso brindar su testimonio ayer; tampoco declaró el cerrajero José Boanerges Velásquez —quien había sido contratado por Nahúm para abrir la caja fuerte—, ya que no se presentó a declarar ayer al juicio.
La Fiscalía tiene 46 testigos en el caso. La defensa no presenta testigos y solo va a refutar la prueba fiscal.
El juicio inició ayer a las 9:00 a.m. y se extendió hasta las 6:00 p.m., hora en que fue suspendido a petición de la Fiscalía que le comunicó al juez Silva Pedroza que por el momento no tenía más testigos a evacuar, sino hasta la próxima audiencia fijada para el martes 2 de junio a la 1:00 p.m.
Tío declara contra Nahúm
Cuando ayer declaró Dionisio Bravo, hermano de la víctima Santos Bravo, el juez Carlos Silva Pedroza le preguntó al testigos qué parentesco tenía con Nahúm Bravo; Dionisio le manifestó al judicial que era tío del “asesino ese”, en referencia a Nahúm.
La Fiscalía no ha brindado detalles de cuál fue el móvil del triple crimen, pero la acusación señala que Nahúm Bravo contrató a un cerrajero para abrir la caja fuerte que tenía su padre Santos Bravo, pero este no pudo abrirla y fue la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) Nacional la que abrió la caja.
En el interior de la misma fueron encontrados dos certificados de depósitos a plazo fijo por la cantidad de 200,000 mil dólares y 9,000 dólares en efectivo, a nombre de la víctima Santos Bravo.
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