Las feministas radicales sostienen que el género (el sexo) es un producto social, argumentando que una mujer es mujer porque se viste con faldas y porque cuando estaba chiquita le daban muñecas para jugar, y que el hombre es hombre porque lo vistieron con pantalones y le dieron un carrito de juguete en vez de una muñeca. Por eso es que ahora en ciertos países de Europa los catálogos de juguetes deben presentar a niños jugando con muñecas y a muchachas con pistolas y rifles.