El chisme quizás no sea el pasatiempo más positivo, pero sí uno de los más comunes en cualquier sitio. Aunque la mayoría de veces se dedique a resaltar las cualidades negativas de los demás, tiene algunos beneficios, según la revista digital Verne . “ Chismear es divertido y no podría haber sociedad sin el chisme”, explica Miguel Silveira, psicólogo. Y es que esa necesidad de conocer la vida privada de otros es inherente del ser humano en sociedad y de hecho es una práctica ancestral que se empleaba para conocer las complejidades de las tribus , añade John Hardy, profesor de Neurociencia de la universidad de Londres. Ser chismoso, de acuerdo con los especialistas, facilita las relaciones dentro de un grupo , pues son temas fáciles que interesan a varias personas que no necesariamente deben conocerse mucho. Por otro lado, según un estudio de la Universidad de Groningen, Holanda, escuchar chismes sobre otras personas nos puede guiar hacia una autoevaluación para mejorar nuestro comportamiento, como una especie de lección indirecta.
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