Una cuadra antes de llegar al Cementerio Oriental de Managua, la venta de flores adornaba las aceras en un ambiente triste: quienes perdieron a sus progenitoras buscaban los ramos para llevar una ofrenda a las tumbas donde yacen los restos de sus madres.
“Todos los años vengo a enflorar a mi mamita, han pasado 12 años desde que nos dejó, siempre la recordamos como una persona alegre. Para este tiempo me acuerdo que le llevábamos mariachis, ella bailaba pero ahora ya no la tenemos, la casa quedó triste desde que se nos fue”, dijo Blanca Alegría.
Desde tempranas horas y durante todo el día, muchas familias llegaron a los distintos cementerios, limpiaron las tumbas, otros las pintaron y después de enflorar, muchos se sentaron a la orilla de las tumbas para recordar los momentos en vida que pasaron con sus madres, abuelas o bisabuelas.
Otras personas viajan desde lejos para poder venir en esta fecha al cementerio y celebrar el Día de las Madres recordando.
“Yo vengo desde Miami, yo siempre la visité en vida y ahora que no está, no he dejado de venir al cementerio, siempre la recuerdo, pero lo mejor es darle las flores en vida y no cuando ya falleció”, comentó Andrés Franco.
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