En los últimos días hemos leído mucho sobre conflictos en proyectos mineros del país. Lamentablemente hemos visto hasta víctimas en este proceso.
¿Qué está pasando?
El sector minero ha crecido en Nicaragua y está aportando mucho al crecimiento de las exportaciones de esta nación. Este proceso ha estado acompañado por diferentes fenómenos: por un lado la población de los lugares donde se han desarrollado proyectos mineros ha estado preocupada por temas del medioambiente, desempleo y por la posible pérdida de trabajo para los mineros artesanales. Estas preocupaciones son totalmente válidas y comprensibles; sin embargo, la necesidad de prepararse para cuando los minerales se agoten debería ser también un importante tema de discusión en estas comunidades. La sostenibilidad, alcanzada en un proceso transparente, es la única solución para poder evitar el aumento de las preocupaciones mencionadas al conflicto abierto.
Como hay diferentes jugadores hay también diferentes intereses, eso requiere un proceso de acercamiento, de transparencia y de creación de confianza. Todos tienen que ser parte de este proceso: las empresas, los gobiernos locales, Gobierno central y sociedad civil. Si no se garantiza eso, pueden crecer los conflictos.
La confianza se desarrolla en el día a día entre todos los participantes del proceso. En ningún caso se puede comprar confianza, aunque pareciera que esa sería la solución más cómoda, no lo es. Porque el que trata de vender confianza va a entender que eso no es sostenible, cuando se termina el dinero en manos de los compradores no les será posible comprar más confianza y es entonces que el vendedor va a sentir la necesidad de seguir recibiendo más dinero. El que trata de comprar confianza va a ver que no es sostenible porque la otra parte fácilmente puede pensar que el que paga una vez puede pagar en otras ocasiones también. Este sistema de “compra y venta de confianza” no funciona ni ha funcionado en ningún momento, ni en la vida personal ni en negocios. Y este sistema no da sostenibilidad a nadie, más bien aplaza conflictos, no los resuelve.
Mucho peor es que se están aprovechando estos conflictos para alterar más la situación, pensando que pueden sacar ganancias personales, temporales y hasta políticas. Eso va siempre a costa de los más pobres y tiene influencias negativas en el desarrollo del país.
Hay un aspecto más: ¿por qué el habitante de una zona minera podría reclamar el suministro gratis de energía y el campesino en Muy Muy o el cafetalero en Jinotega no? Las cosas tienen su precio y tratando de “comprar” gente con beneficios para crear mejores condiciones a una empresa no resuelve dificultades, sino crea conflictos.
Está claro que en el caso de la empresa B2Gold la distribución gratuita de energía a toda la población de Mina El Limón es un problema heredado por las anteriores empresas mineras en la zona. Con razón la Responsabilidad Social Empresarial siempre ha buscado soluciones sostenibles, respectando los intereses de todos e involucrando a las mayorías en estas soluciones y sobre todo: buscando un precio justo y sostenible de la energía para todos. B2Gold ofrece soluciones sostenibles que se expresan, por ejemplo, en su apoyo para programas de educación y para la creación y el desarrollo de empresas pyme en Mina El Limón, eso realmente es el camino de aportar a un desarrollo balanceado y sostenible del país. Claro: los regalos son bonitos, pero lamentablemente no sostenibles.
(*)Presidente de UniRSE y CEO de Grupo Calsa.
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