Nahúm Bravo lo confiesa todo

Con lujo de detalles y escenas muy gráficas, Nahúm Isaí Bravo Gómez, de 25 años, confesó durante su juicio su culpabilidad en el triple asesinato de su padre, su madrastra y su hermana de finales de marzo pasado.

Nahúm Bravo. LA PRENSA/ARCHIVO

Con lujo de detalles y narrando escenas muy gráficas, Nahúm Isaí Bravo Gómez, de 25 años, confesó ante el Juez Cuarto Distrito Penal de Juicio de la Capital, Carlos Silva Pedroza, su culpabilidad en el triple asesinato de su padre, hermana y madrastra el 26 de marzo pasado.

Bravo declaró ser ayudante y espectador de lo ocurrido mientras Jairo Josué Ugarte Centeno, de 23 años, efectuaba los crímenes en la casa de Nahúm, ubicada en el barrio Los Ángeles, de Managua, donde funcionaba un taller de vehículos.

Según el relato, Jairo apuñaló a la hermana de Nahúm, Lucía Bravo, golpeó con un bate de aluminio al padre, Santos Bravo, para después estrangularlo, e impactó a la madrastra Rosibel Murillo con un tubo de metal hasta acabar con su vida. Nahúm se encargaba de llevar uno por uno a sus familiares a la cocina, donde los esperaba Jairo, y una vez allí sujetaba con fuerza a la víctima mientras el asesino efectuaba su trabajo.

Por realizar el crimen Nahúm ofreció 100 mil córdobas a Jairo, de los cuales le dio 1,000, debiéndole el resto.

En su relato, Nahúm hizo hincapié en que las últimas palabras de su madrastra fueron pedirle disculpas a él por presunto maltrato cuando era niño.

«Luego del crimen él (Jairo) me dijo que limpiáramos bien la escena y después esperamos la noche para que los de la calle no vieran que arrastrábamos los cuerpos hacia la fosa. Arrastré el cuerpo de mi madrastra, de mi hermana, y después el de mi papá. Me dijo él que echáramos todo en la fosa y buscáramos ropa de ellos y periódicos para cubrirlos. Luego los cubriríamos de arena», contó Nahúm.

Nahúm Bravo. LA PRENSA/ A. FLORES/Archivo
Nahúm Bravo. LA PRENSA/ A. FLORES/Archivo

Al día siguiente del crimen, Nahúm salió a buscar arena para cubrir los cuerpos de sus familiares. Compró arena frente a la Universidad Centroamericana (UCA), y regresó al lugar del hecho para terminar el trabajo.

Un día después fue a casa de su madre y le mintió diciéndole que su padre había partido a Jinotega a comprar una finca.

En los días posteriores, se supo incluso que una piscina inflable estuvo ubicada donde funcionaba la fosa utilizada para inspeccionar los vehículos de los clientes del taller.

Poco después, al ver lo que había realizado en las noticias, Nahúm declaró durante su jucio: «Me puse nervioso, le dije a mi padrastro que qué barbaridad, eso lo hizo mi hermano mayor, no yo. Pero la policía me va a agarrar a mí. Y entonces salí con mi señora para el lado de Ciudad Sandino».

Después de sus narraciones, Nahúm aseguró que nadie lo había obligado a decirlas. «Yo lo estoy diciendo de mi propia voluntad», finalizó.

LA PENA

Luego de escucharlo, la fiscal Auxiliar Kruchesca Durán pidió 87 años de cárcel para Nahúm, mientras que el abogado defensor, Heriberto Sandoval, solicitó 20 años por cada parricidio e igual pena por el asesinato, más cuatro años por robo agravado, para un total de 64.

La lectura de la sentencia para Nahúm será el 12 de junio, pero sea cual sea la condena, Nahúm solo cumplirá 30 años, pena máxima según la Constitución Política de Nicaragua.

El pasado 22 de mayo, el juez Silva Pedroza condenó a 71 años y medio de prisión al cómplice de Nahúm, Jairo Ugarte, quien se declaró culpable, pero que estará en prisión solo tres décadas.

El próximo jueves 4 de junio continuará el juicio contra Orquídea Orozco, Gabriel Angulo Jarquín y Erick Blandón Largaespada para determinar su participación en el hecho.

 

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