Zancadilla a la energía renovable

La semana pasada el gobierno deshizo con una mano lo que con la otra había hecho. Primero envió a la Asamblea Nacional la reforma a la ley 532 “con trámite de urgencia”, pero al mismo tiempo, dio a conocer una tabla de precios de referencia para la compra de energía de fuentes renovables mucho menor a la anterior

La semana pasada el gobierno deshizo con una mano lo que con la otra había hecho. Primero envió a la Asamblea Nacional la reforma a la ley 532 “con trámite de urgencia”, pero al mismo tiempo, dio a conocer una tabla de precios de referencia para la compra de energía de fuentes renovables mucho menor a la anterior, desalentando así nuevas inversiones en este campo y, por ende, la continuidad del cambio de nuestra matriz energética.

La reforma a la ley 532 fue propuesta originalmente por el PLI el 14 de mayo, trece días antes de vencerse el plazo de los incentivos contemplados en dicha ley (el PLI propuso una prórroga de cinco años) y fue retomada por la presidencia a destiempo e introducida a la Asamblea “con trámite de urgencia”. La reforma fue aprobada por el plenario el 2 de junio con el voto de ochenta y cuatro diputados.

Pero contradictoriamente, al día siguiente el Ministerio de Energía y Minas (MEM) dio a conocer una tabla en que rebaja sustancialmente los precios de referencia de la empresa distribuidora para la compra de energía limpia, siendo el más bajo el de la energía eólica, entre 66 y ochenta dólares el megavatio/hora; la geotérmica, entre 74 y 92 dólares el megavatio/hora; para la energía hidroeléctrica, entre noventa y 99 dólares el megavatio/hora, siendo el más alto el precio para la energía solar, con un mínimo de 103 dólares y un máximo de 118 por megavatio/hora.

Con justificada razón, el sector privado agrupado en el Cosep ha expresado preocupación, ya que con estos precios será muy difícil que un empresario se arriesgue a invertir en proyectos de energía renovable, aún con los beneficios prorrogados dos años y medio por la reforma a la Ley 532, porque con los nuevos precios los inversionistas seguramente no cubrirán los costos de inversión, financieros y de operación de sus plantas generadoras.

Aunque los nuevos precios no afectan los contratos existentes, es notorio que esta nueva banda de precios, según afirma el Cosep, no fue consultada con la empresa privada, algo poco usual, que contrasta con la forma que ha venido operando el gobierno con la pregonada alianza estratégica público-privada.

Estos cambios no afectan los precios de referencia para inversiones en energía térmica, ya que las plantas que producen a base de hidrocarburos tienen precios fluctuantes de compra de energía, que se rigen o acomodan, por el precio internacional del petróleo, así que no tienen nada que perder con los nuevos rangos que desincentivan las nuevas inversiones en energía renovable.

Con estos precios, parecería indicar que el gobierno tiende a desincentivar la inversión, sobretodo en energía eólica y en energía geotérmica, las dos fuentes que más han contribuido recientemente a transformar la matriz energética. Los que están “blindados”, son los inversionistas en plantas térmicas, porque su precio es variable y fluctúa de acuerdo a los cambios del precio internacional del petróleo.

Es curioso que estos cambios de política se estén produciendo una vez que el ingeniero Emilio Rappaccioli ya no está al frente de la cartera del MEM. Rappaccioli ha sido reconocido como un promotor del cambio de la matriz energética y tiene una excelente relación con el sector privado.

El líder del sector privado, José Adán Aguerri, ha reaccionado criticando la medida y anunciado que tendrán que revisarla con respecto a los precios de referencia que existen en el resto de Centroamérica, que plantearán al MEM en una revisión en la recién conformada Cámara Nicaragüense de Energía para que expliquen sus cálculos; pero que “de entrada sentimos que en el caso de la energía eólica y geotérmica estos rangos son bajos y será difícil que volvamos a ver proyectos de energía eólica y geotérmica en el país con esta banda de precios”.

La política del cambio de la matriz energética debe continuar, no solo por respeto a la madre tierra, sino porque es lo que más conviene económicamente para el desarrollo de la nación.

Entre menos dependamos de lo que no tenemos, el petróleo, menor será nuestra vulnerabilidad económica y mayor nuestro crecimiento.

El autor es diputado miembro de la Bancada de la Alianza PLI.