La economía estadounidense finalmente podría estar calentándose… pero no de una buena manera.
Por primera vez en 15 años, la demanda en la economía más grande del mundo está creciendo más rápido que la oferta. El resultado podría ser un shock de inflación que cause turbulencias en los mercados financieros, según Wells Capital Management Inc.
“Independientemente de su velocidad general, una recuperación económica está en peligro de recalentarse siempre que la demanda crece más rápido que la oferta”, escribió esta semana Jim Paulsen, estratega jefe de inversiones de la firma de Minneapolis, en un informe a los clientes.
“Como la mayoría de los inversores no advierte ninguna evidencia de recalentamiento grave, nos preocupa que un posible temor inflacionario produzca un cambio significativo en los precios de los mercados financieros”, agregó.
Al combinar la oferta laboral con la productividad más débil de cualquier expansión desde la II Guerra Mundial, en opinión de Paulsen, la oferta estadounidense —o la capacidad de una economía para producir bienes y servicios— creció solo dos por ciento desde que terminó la recesión hace seis años. Este ritmo es tan lento que incluso lo supera una demanda por lo demás decepcionante, algo que los inversores no han observado, añadió.
PRESIÓN DE LOS PRECIOS
Los riesgos incluyen un aumento de la presión salarial y de la inflación de precios, una reducción de los márgenes de ganancias, costos de endeudamiento más altos y un ajuste de la política de la Reserva Federal.
Si bien JPMorgan Chase Co. también menciona como preocupación la debilidad de la oferta, Paulsen reconoce que la señal a veces es difícil de detectar.
La demanda eclipsó la oferta en la primera mitad de 1986, sin embargo, el rendimiento de los bonos no tocó fondo sino hasta marzo de 1987 y el mercado de valores no llegó a su pico sino cinco meses más tarde. A comienzos de las décadas de 1980 y 1990 el crecimiento de la demanda tampoco hizo mucho por tumbar las acciones.
La disparidad actual entre la demanda y la oferta lleva a Paulsen a advertir que se avecinan más fluctuaciones en el mercado. Aunque sigue siendo alcista en materia de acciones, se inclina por diversificar las carteras con los mercados extranjeros y recomienda minimizar la exposición a los bonos.
“Cuando una recuperación económica realiza la transición a estar impulsada por la demanda, las buenas noticias suelen convertirse en malas noticias para los mercados financieros”, explicó.
MENOR DÉFICIT PÚBLICO
El presupuesto de Estados Unidos, tradicionalmente deficitario, registró un saldo negativo ligeramente menor al esperado en mayo, según las cifras del Tesoro, difundidas el miércoles.
El déficit fue de 82,000 millones de dólares en datos brutos, lo que representa un retroceso de 37 por ciento en un año. Los analistas esperaban un déficit de 85,000 millones de dólares.
Desde el inicio del ejercicio fiscal 2015, en octubre pasado el déficit de Estados unidos acumula una caída de 16 por ciento, en relación al mismo período del año anterior y se ubica en 365,000 millones de dólares.
AFP
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