Megaobras estimulan economía regional

Mientras Nicaragua tiene más de tres años de esperar el inicio real de la construcción del Canal Interoceánico (valorado en más de cincuenta mil millones de dólares), el resto de América Latina avanza a pasos agigantados en la ejecución de varios proyectos de inversión de gran envergadura

Mientras Nicaragua tiene más de tres años de esperar el inicio real de la construcción del Canal Interoceánico (valorado en más de cincuenta mil millones de dólares), el resto de América Latina avanza a pasos agigantados en la ejecución de varios proyectos de inversión de gran envergadura, anclados en la alianza público-privada que empieza a dejar verdaderos frutos a la economía regional.

Desde 2010, la región se encuentra inmersa en el desarrollo de megaobras de infraestructura, no solo en el ámbito aeroportuario, sino también ferroviario, marítimo, carreteras, distribución de energía, agua, petróleo y gas, entre otros, que prometen dar un impulso a la economía del hemisferio, afectada por la debacle de los precios de las materias primas y el enfriamiento de la economía china.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que este año Latinoamérica crezca 0.9 por ciento, inferior al 1.3 por ciento de 2014. Aún así, Juan Antonio Cuartero, director senior en Structuralia, dice que la fiebre de inversión en megaobras podría extenderse en los próximos veinte años.

“Todos los gobiernos son conscientes de lo necesario que son estos proyectos de ingeniería para el impulso económico de la región, por tanto esta desaceleración económica quizás podría repercutir en que plazos previstos de puesta en marcha de estos planes de infraestructura se dilaten algo en el tiempo, pero estas infraestructuras a buen seguro que verán la luz”, dice.

Cuartero recuerda que “la necesidad de infraestructuras, principalmente de obras civiles y transporte (…) está haciendo que la mayoría de los gobiernos tengan previstas amplias inversiones en construcción en los próximos diez o veinte años, donde los modelos de Asociación Público Privada están cobrando un protagonismo especial en desarrollo de estas infraestructuras”.

Structuralia, una escuela de formación especializada en infraestructura, energía e ingeniería con sede en España y con presencia en América Latina, publicó un ranking de las principales obras de infraestructura que se desarrollan a lo largo y ancho de la región.

El nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, un gasoducto al sur de Perú, una línea de metro en Lima, una red de conducción submarina de abastecimiento de agua al norte de Chile y la construcción de una red de ferrocarril que comunicará a Brasil con Perú, son los cinco proyectos más grandes en ejecución de norte a sur: desde México hasta Chile.

Tal es la envergadura de estos cinco proyectos que en su conjunto inyectarán al Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina, unos 48,900 millones de dólares, equivalente casi a los cincuenta mil millones de dólares que requiere Nicaragua para la construcción del Canal Interoceánico, el que promete el Gobierno tener listo en 2019.

GRANDES PLANES DE INVERSIÓN

Y mientras Nicaragua continúa esperando la ejecución de su proyecto canalero, los planes de inversión concretos en el resto de países de América Latina apuntan a que entre 2010 y 2025 se inyectará al PIB regional unos 612,600 millones de dólares en obras de infraestructura, siendo México el mayor inversor de esta década, con quinientos mil millones.

“Sin duda estas megaobras, y otras que se están desarrollando en la región, contribuirán al desarrollo y la dinamización del territorio ya que, en general, son grandes proyectos de infraestructura de transporte necesarias para impulsar el crecimiento de la región”, afirma Cuartero.

¿Pero en qué consisten los proyectos que se están desarrollando en América Latina? En Chile, en Aquatacama se está construyendo un sistema que permitirá transportar agua dulce desde las desembocaduras de los ríos del sur de ese país hacia las regiones del norte más necesitadas, “constituyendo así una solución social y económica particularmente sustentable”.

La conducción consiste en una tubería submarina de fibras textiles termoplásticas de alta resistencia. Posee la certificación de calidad alimentaria y puede alcanzar los cuatro metros de diámetro. Su finalización se estima a partir del año 2020”, según una reseña de Structuralia.

En el caso del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, se espera que en el 2020 esté listo y “será una obra arquitectónica universal que lo situará entre los tres aeropuertos más importantes del mundo y será una referencia global en sostenibilidad”.

La ampliación  del Canal de  Panamá figura entre las megaobras.  LAPRENSA/ARCHIVO
La ampliación del Canal de Panamá figura entre las megaobras.
LAPRENSA/ARCHIVO

En América del Sur la apuesta es un ferrocarril bioceánico, que conectará a Brasil y Perú. El proyecto está financiado por China, uno de los principales comerciantes de materias primas de la región. En este sentido, Structuralia dice que “el principal inconveniente es la afección a la selva del Amazonas, donde debería situarse el trazado de esta línea ferroviaria”.

Perú, que lidera la ejecución de obras en América del Sur, está construyendo un gasoducto, que es catalogado como “el proyecto energético más ambicioso en la historia” de ese país. Se calcula que contribuirá a que Perú aumente su PIB entre el uno y un 2.5 por ciento anual. Se espera que esta obra esté operativa en el año 2017.

También desde el año pasado Perú está construyendo la Línea 2 del Metro de Lima. “Las obras incluyen también la interconexión con la actual línea 1 y con futuras líneas de la red del metro de Lima. La nueva línea 2 será ciento por ciento automatizada y contará con trenes sin conductor. La finalización de las obras está prevista para el año 2016”, destaca Structuralia.

EL ESFUERZO EN NICARAGUA

Por su parte, Rodrigo Pereira, presidente de la Cámara Nicaragüense de la Construcción (CNC), admite que la alianza público privada es lo que está impulsando el desarrollo de obras en América Latina, y es hacia donde Nicaragua quiere apostar con el diseño de una ley que permita a la empresa privada ejecutar proyectos de gran calado.

Pereira dice que ya está casi lista la Ley de Asociación Pública Privada que están trabajando con el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la que permitirá a Nicaragua aspire a ejecutar proyectos similares a los antes descritos. “Una vez que empiece a funcionar (la ley ) nos permitirá ver si funciona, porque lo que queremos con esta ley es que sea operativa, es una ley donde queremos que se dé la oportunidad al sector privado de invertir junto con el sector público para desarrollar Nicaragua”, dice.

El representante empresarial dijo que hay entre cinco y seis proyectos de infraestructura que ya están diseñados y que quieren ejecutar bajo la sombrilla: Asociación Público Privada.

SOBRE EL CANAL

En Nicaragua, la ejecución del proyecto canalero se inició, al menos de manera oficial, a finales de 2014, pero hasta a mediados de este año solo se conoce de la finalización de los estudios de impacto ambiental y social.

Juan Antonio Cuartero, director senior en Structuralia, afirma que si se concreta la construcción del Canal en Nicaragua, “será un revulsivo importante para la región y contribuirá a que haya más tránsito marítimo en este eje tan importante para el transporte principalmente de mercancías a nivel mundial”.

“En la parte económica, es importante ver cómo avanzan los estudios en este sentido, no solo en el ámbito técnico, medioambiental y social, también en la parte de viabilidad económica, para poder responder a estas, y otras cuestiones. Es ahí donde están las claves para que un proyecto de esta envergadura atraiga al capital, pero lo que está claro es que el proyecto se llevará a cabo en modelo concesional a cien años”, afirma.

INSUFICIENTE

Juan Antonio Cuartero, director senior en Structuralia, sostiene que si bien en la actualidad el promedio de los planes de inversión en infraestructura en América Latina supone el tres por ciento del PIB regional, recuerda que la Comisión Económica de América Latina y el Caribe insiste en que la región debería estar invirtiendo  el 6.2 por ciento anual de su Producto Interno Bruto  —unos 320 mil millones de dólares— para satisfacer sus demandas de infraestructura en el periodo 2012-2020.

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