Fomentar la innovación tecnológica

Igual que Andrés Oppenheimer en su libro Crear o Morir muchas veces yo me pregunto, ¿por qué el ritmo de la innovación en América Latina es tan lento?, ¿por qué países pequeños como Corea del Sur e Israel registran por año diez veces más patentes que toda América Latina?

Igual que Andrés Oppenheimer en su libro Crear o Morir muchas veces yo me pregunto, ¿por qué el ritmo de la innovación en América Latina es tan lento?, ¿por qué países pequeños como Corea del Sur e Israel registran por año diez veces más patentes que toda América Latina? Una amiga nicaragüense me brindó una respuesta, que por lo menos me hizo reflexionar: “… es que ustedes como europeos y norteamericanos simplemente brindan más atención a competencias tecnológicas y nosotros los latinos tenemos nuestras competencias principalmente en expresiones culturales: baile, música, poesía, literatura, etc., y estas no son menos importantes ni menos valiosas que las competencias suyas”.

Estoy de acuerdo que expresiones culturales son muy importantes para una sociedad, ya que representan su identificación hacia adentro y hacia afuera y constituyen una fuerza de cohesión social. Por otro lado, ninguna sociedad es estática y los entornos cambian actualmente más rápido que nunca. Descansando en sus laureles culturales podría en la práctica significar para una sociedad perder oportunidades para el desarrollo económico y más específicamente perder una parte de su capital humano. A los jóvenes latinos les gusta mucho su cultura, pero los números de ellos que buscan otros entornos para hacerse la vida son alarmantes. En la mayoría de los casos son jóvenes con competencias emprendedoras, que ayudarán a otras sociedades más dinámicas a seguir desarrollándose, y no a su país natal.

Competencias culturales y/o competencias tecnológicas no son mutuamente excluyentes; los países antes mencionados, Corea del Sur e Israel, pero también Gran Bretaña cuentan con mucha cultura y tradiciones, apreciadas y protegidas por su población, incluyendo por sus jóvenes. Entonces, no existe una excusa para limitarse a defender a una sola “idiosincrasia eterna”. Los jóvenes en América Latina, también en Nicaragua, incorporan con entusiasmo las nuevas tecnologías en su vida como todos los jóvenes en todo el mundo; sin embargo ser consumidor de estas tecnologías no es sinónimo a ser diseñador de tecnologías.

Oppenheimer presenta en el libro antes mencionado algunas recetas para fomentar la innovación tecnológica en América Latina; una de ellas es “crear una cultura de innovación en la que se distinga y admire a los creadores, como se hace con los deportistas o con los músicos”. Es decir, el desarrollo tecnológico y sus creadores y emprendedores deben recibir la misma atención y el aplauso que los grupos musicales o los deportistas.

¿Cómo lograrlo? Es obvio que el entorno familiar y luego el entorno educativo juegan un rol casi definitivo en el desarrollo creativo e innovador de una persona. Pero además no debemos subestimar el rol de los medios de comunicación en el fomento de intereses, que van más allá de las telenovelas y las elecciones de las “mises” y de los “místeres” en las cuales desafortunadamente prevalecen demasiado las cualidades físicas de los jóvenes. Podrían ser importantes, pero el desarrollo de un país requiere el desarrollo de más competencias en los jóvenes. ¿Por qué existe tan poco interés en concursos educativos en Nicaragua? Ok, tenemos la “Liga del Saber”, pero desde el fallecimiento del profesor Sandoval este programa ha perdido mucha calidad. Pero, ¿por qué no elaborar un concurso para colegios de educación secundaria en el tema de tecnología de información y comunicación (TIC), vinculado al tema de emprendimientos? Además debemos montar una Política Nacional de Emprendimientos (PNE) con programas prácticos y eficaces para el fomento del interés en los jóvenes en temas relacionados al TIC. Todos los países vecinos cuentan con una PNE, financiado por el Programa “SICA-Emprende”. No conozco la razón por la cual Nicaragua no esté aprovechando estos fondos destinados a este fin.

Es tiempo que los jóvenes emprendedores e innovadores reciban un fuerte aplauso igual a los artistas nacionales, las “mises” y deportistas jóvenes como el “Chocolatito”.

El autor es autor es docente/consultor en desarrollo económico y miembro de la Asociación “Emprendedores Juveniles de Nicaragua”.

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