La temperatura en el sur de Pakistán empezó a bajar este miércoles después de la ola de calor que dejó más de setecientos muertos en los últimos días, principalmente en Karachi. En esta ciudad de veinte millones de habitantes, la más grande de Pakistán, donde se registró la mayoría de fallecimientos, la temperatura bajó en las últimas horas de 45º a 38º grados centígrados gracias al viento. Los servicios meteorológicos paquistaníes también prevén lluvia durante la jornada, lo que significa una bajada de las temperaturas. El Gobierno sigue en estado de alerta y el Ejército movilizó a sus unidades paramilitares (Rangers) para auxiliar a las víctimas.
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