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Álvaro Porta Bermúdez

Testimonio bizarro de Cuta (“entre sollozos”)

Gratamente impresionados quedamos los asistentes en el auditorio de la Universidad Centroamericana (UCA) a la presentación del libro de vivencias y memorias de Rosa Salaverry Ocón, mejor conocida como Cuta Castillo. No es usual que una señora, que generalmente es ama de casa y a veces secretaria, que no ha practicado el oficio de escribir, y menos el de publicar, nos deleite con un libro de más de trescientas páginas, expresado de manera espléndida con el alma y el corazón. Y además muy bien corregido por el excelente profesional del lenguaje, Mario Urtecho.

Doña Cuta, o simplemente Cuta como parece que prefiere que la distingan, es madre de ocho hijos y ahora una abuela mayor, de cerca de 80 años, con casi sesenta de aguantar con amor a su difícil compañero de siempre, Tito Castillo, abogado fundador de uno de los bufetes más destacados que ha existido en Nicaragua, miembro del Grupo de los Doce, primer ministro de Justicia del gobierno revolucionario, diplomático embajador en la Unión Soviética, no obstante esencialmente entregado a la causa de la defensa de los pobres.

Describe Cuta, futura madre, nacida en una familia digna y noble de Granada, pero pobre, los Ocón, con prosa sencilla entre sollozos y lágrimas, sus vicisitudes desde que se enamoró y empezó de novia en Granada, del hijo de uno de los ricos del pueblo. Se vieron precisados a casarse de forma casi clandestina, por la diferencia económica entre ambas familias.

Con un ambiente familiar difícil por el abandono del padre al hogar, su madre trabajando para criar a sus dos hijas y padeciendo una enfermedad infecciosa en un ojo, que le hizo inutilizar pronto. Luego pierden a su madre y quedan en poder de los abuelos quienes asumen la responsabilidad.

En estilo sencillo y llano, como quien está conversando, o pensando en voz alta, Cuta se gana de entrada al lector por la confianza en la confesión de sus angustias y carencias. Los sufrimientos del joven matrimonio se vuelven parte de sus vidas y de las nuestras, nos lleva de la mano cuando nos hace partícipes del dolor de la muerte de su hijo mayor en la guerra. La angustia de regresar a la pobreza cuando su esposo Tito renuncia al flamante bufete Carrión, Cruz, Castillo, Hueck y Manzanares y se incorpora al bufete popular de la Universidad, a proteger guerrilleros, más que todo y casi sin honorarios. En la UCA es echado al poco tiempo y llega más pobreza al hogar.

Entre sollozos y lágrimas, siguen las angustias, cuando sacando fuerzas de flaquezas, hay que dar de comer, curar, vestir, cuidar, en fin, resguardar a ocho cipotes, uno detrás del otro, una panza casi cada año.

Aparecen otras fragilidades en la época de su exilio en Costa Rica, cuando Tito ya es del Grupo de los Doce y se vislumbra el sol de la victoria. Cuta colaborando con la lucha popular, atendiendo a sus hijos ya crecidos, vendiendo libros, produciendo mensajes a ser leídos por radio en la clandestinidad.

Luego viene la época de las vacas gordas, o menos flacas, con el triunfo de la revolución. La Cuta administradora de la Casa de Gobierno relacionándose con la élite del poder, esposa del poderoso Ministro de Justicia con los problemas propios de ese cargo tan sensible. Y finalmente sus años en Moscú, pero siempre con muchas carencias. Recuerda entre sollozos que en los varios años como embajadores, muchos nietos no pudieron conocer Europa, por falta de recursos.

A veces, cuando sentía los desconsuelos y aflicciones que refiere Cuta con el corazón en la mano, me parecía recordar a Isabel Allende cuando nos hace parte de su dolor maternal en Paula. Por eso creo que este testimonio debería llamarse con más propiedad Entre Sollozos, dolor e incertidumbre desde la primera página. Pero todas dramáticamente bien relatadas. Un acierto.

El autor es abogado.

COMENTARIOS

  1. Edmundo Dantes
    Hace 6 años

    Se confirma que la ignorancia es atrevida. No conozco a Sra Cuta, pero decir que Tito Castillo fue entregado a los pobres es totalmente falso e insulta la mentalidad de las miles de víctimas de sus actos de Ministro de Justicia donde muchas veces afirmó que si tal artículo no aplicaba el crearía un artículo que hiciera lo que él quería con tal de confiscar y robar todo lo que quisiera. Este Sr Porta parece que sufre de la memoria o tiene algún interés personal en convertir un corrupto en santo.

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