El asesino del hotel en Susa recibió entrenamiento militar en Libia

El yihadista que el viernes asesinó a 38 turistas extranjeros en un hotel de la ciudad meridional tunecina de Susa recibió entrenamiento militar en la vecina Libia, confirmó el gobierno tunecino.

Vista de los daños causados en el hotel mallorquín «Imperial Marhaba» de la cadena española Riu tras el ataque terrorista en Susa, Túnez. LA PRENSA/EFE/Mohamed Messara

El yihadista que el viernes asesinó a 38 turistas extranjeros en un hotel de la ciudad meridional tunecina de Susa recibió entrenamiento militar en la vecina Libia, confirmó el gobierno tunecino.

En declaraciones a los medios, Dafer Neji, portavoz del primer ministerio, aseguró que Saifedin Rezgui estuvo en ese país al mismo tiempo que los dos pistoleros que el pasado 18 de marzo mataron a 22 turistas extranjeros en el museo El Bardo, de la capital.

«Rezgui recibió entrenamiento militar a finales de 2004 en Libia. Al mismo tiempo que lo hicieron los dos terroristas de El Bardo», afirmó.

La noticia añade más dudas sobre la investigación y la actuación de las fuerzas de Seguridad y los servicios tunecinos de Inteligencia ya que en un primer momento el ministerio de Interior afirmó que no existían registros de que Rezgui, de 23 años, hubiera viajado al exterior.

El joven, estudiante de ingeniería, abrió fuego el pasado viernes durante más de 30 minutos contra la los turistas en la playa del hotel Marhaba Imperial, de Susa, antes de ser abatido por la Policía.

Los agentes culpan a la dirección del hotel, gestionado por la empresa española RIU, de no haber avisado a tiempo, mientras que estos aseguran que dieron la voz de alarma enseguida y cumplieron el protocolo.

El gobierno es objeto también de duras críticas porque se han detectado fallos de seguridad similares a los que permitieron la matanza de El Bardo.

En especial, no haber reforzado lo suficiente la seguridad pese a que desde principios de mes se informara de que existían amenazas de atentado en el mes sagrado de Ramadán.

Numerosas cancillerías europeas y del resto del mundo habían informado a sus ciudadanos residentes en el país que evitaran lugares como las grandes superficies comerciales, las restos arqueológicos o los grandes hoteles.

Además, muchos de ellos habían reforzado sus embajadas con medidas de seguridad más extremas.
Las autoridades forenses tunecinas también descartaron hoy que hubiera habido otro pistolero en Susa, como se informó en un principio, al comprobar que todas los disparos se hicieron con el mismo arma.
Las fuerzas de seguridad han practicado ya, por su parte, cerca de una decena de arrestos de personas del círculo familiar y del entorno del pistolero en la ciudad de Kairauan, donde estudiaba y donde al parecer fue radicalizado.

La citada urbe, que fue capital musulmana del norte de frica en la Edad Media, fue escenario hace dos años de un gran congreso del grupo yihadista «Ansar al Sharia», al que se atribuye el atentado de El Bardo.

El grupo fue ilegalizado poco después y se escindió en al menos dos ramas, una favorable a la organización yihadista Estado Islámico (EI), que buscó refugio en Libia, y otra afín a la Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), que actúa en las montañas de Chambi y la región de Kasserine, limítrofes con Argelia.

El atentado del viernes fue asumido por el EI a través de las redes sociales, reivindicación que las autoridades tunecinas aun investigan.

El atentado de El Bardo fue igualmente asumido por el EI, pero las autoridades tunecinas se lo atribuyeron después a «Ansar al Sharia».