Corea del Norte pide más tiempo a Japón para investigar secuestros

Corea del Norte ha pedido a Japón más tiempo para investigar los secuestros de ciudadanos japoneses que orquestó hace décadas, un año después de comprometerse a analizar estos casos y sin que se hayan producido avances, informó hoy el diario Nikkei.

El líder norcoreano, Kim Jong-un. LA PRENSA/AP/KCNA

Corea del Norte ha pedido a Japón más tiempo para investigar los secuestros de ciudadanos japoneses que orquestó hace décadas, un año después de comprometerse a analizar estos casos y sin que se hayan producido avances, informó hoy el diario Nikkei.

En julio de 2014, Pyongyang pactó con Tokio la reapertura de una investigación sobre los secuestros a cambio de que Japón levantara unas sanciones unilaterales que mantenía desde 2006 en materia de desplazamientos y de envío de remesas entre ambos países.

Sin embargo, Japón aún no ha recibido un informe preliminar que el Comité de Investigación Especial norcoreano se comprometió a entregar el pasado otoño, por lo que Tokio amenazó con incrementar la presión sobre Pyongyang e incluso con volver a imponer sanciones unilaterales.

Pyongyang ha reclamado ahora «más tiempo» a Japón para llevar a cabo su investigación, según dijeron fuentes gubernamentales al citado diario japonés, que también se mostraron escépticas sobre la posibilidad de que el régimen norcoreano cumpla con lo pactado.

El Gobierno de Japón «ha presionado duramente a Corea del Norte para que lleve a cabo una investigación con rapidez e informe con honestidad a Japón», dijo en este sentido el ministro portavoz japonés, Yoshihide Suga, en una rueda de prensa celebrada el pasado miércoles.

Japón sostiene que entre 1977 y 1983 al menos 17 japoneses fueron secuestrados por Corea del Norte para sustraer sus identidades o para que impartieran lecciones de cultura e idioma en sus programas de adiestramiento de espías.

En 2002 Pyongyang reconoció varios de los secuestros y devolvió a cinco personas a Japón, aunque afirmó que los 12 restantes o fallecieron o nunca pisaron suelo norcoreano, un relato cargado de inconsistencias del que desconfía el Ejecutivo japonés.

La resolución de estos secuestros representa el principal escollo de cara a que Tokio y Pyongyang, que no mantienen relaciones diplomáticas, puedan normalizar sus relaciones.