Alejandro Sanz pregona que el cantante nunca debe perder el norte

El español Alejandro Sanz comenzó a apretar el acelerador hace 25 años, cuando publicó Viviendo deprisa (1991) y se convirtió en un bólido, que ante su próxima gira multitudinaria, reconoce en una charla con Efe que en esa carrera —nunca mejor dicho— es normal perder a veces el norte.

A sus 46 años, afirma que tiene “muy claras” sus prioridades. “Sé perfectamente lo que quiero y estoy donde quiero estar”, afirma el Alejandro Sanz. LA PRENSA/ AGENCIAS

El español Alejandro Sanz comenzó a apretar el acelerador hace 25 años, cuando publicó Viviendo deprisa (1991) y se convirtió en un bólido, que ante su próxima gira multitudinaria, reconoce en una charla con Efe que en esa carrera —nunca mejor dicho— es normal perder a veces el norte.

“En el camino del éxito, en cualquier profesión, siempre hay momentos en los que pierdes la perspectiva. Hay momentos en los que crees que tienes que salvar el mundo, otros en los que crees que nunca habrá nadie que te baje de ese escenario y que siempre estará todo lleno. Luego la vida te da un par de zascas y te devuelve a la realidad”, confiesa el músico madrileño.

PREPARA SU GIRA MUNDIAL

Estos días ensaya la gira de presentación en España de su más reciente álbum, Sirope (2015), que arrancará el 30 de julio en Córdoba (sur) y que en 2016 tendrá su etapa americana, que empezará el 29 de enero en México y que incluye, entre otros lugares, Buenos Aires, donde recalará el 3 de marzo.

“Sirope cuenta la historia desde que empecé a tener el sueño de subirme a un escenario, hasta que por fin me subo. Es una forma de decirle a la gente que cuando tienes un sueño, lo mejor que puedes hacer es agarrarte muy fuerte a él y luchar por ello”, revela.

En esa mirada atrás a sus inicios, hubiera sido una falta importante no recuperar una canción mítica como Pisando fuerte, que no había vuelto a cantar desde su primera gira.

“Yo me cago de miedo aún cada vez que me subo a un escenario. Me siento muy responsable de lo que va a pasar y quiero que a la gente se le devuelva lo que ha pagado”, asegura.

Sanz repite la fórmula de equilibrar el número de hombres y mujeres en la banda que lo acompaña. Esa es su gran prioridad, dice, la elección de los músicos.

“Si son buenos, da igual que sean chicos o chicas. (Históricamente) ha habido menos mujeres porque hasta ahora no se las llevaba si no era en los coros, así que por otro lado no se animaba a otras chicas a tocar, por ejemplo, la trompeta”, opina Sanz, quien cuenta entre sus filas con Brigitte Sosa en el bajo.