Grecia en cuenta regresiva

Los clientes de la estación de gas de Iannis, en una zona industrial en el sureste de Atenas, podrían quedar decepcionados si intentan pagar con tarjeta de crédito

Los clientes de la estación de gas de Iannis, en una zona industrial en el sureste de Atenas, podrían quedar decepcionados si intentan pagar con tarjeta de crédito. Él ha establecido un límite de cincuenta euros (55 dólares) para las tarjetas de crédito y débito, insuficiente para el llenar el tanque de muchos coches. “Eso es todo lo que aceptamos”, dijo, con el azul del mar Egeo visible en la parte inferior de la colina. No hay límite en efectivo.

Iannis, que solo dio un nombre, puede ser la cara de una devaluación de facto en Grecia, incluso antes de un referéndum el domingo que podría determinar su futuro en el euro. El efectivo es cada vez más difícil de conseguir, con retiros diarios limitados a sesenta euros. Hay tantas restricciones a las tarjetas de crédito, a las transferencias internacionales o a otras compras que los euros en el banco podrían llegar a ser, literalmente, menos valiosos que el dinero en efectivo, dijo Manolis Galenianos, profesor de economía en la Royal Holloway, Universidad de Londres.

“Para las tiendas que solo aceptan dinero en efectivo, que es común en Grecia, o para las transacciones fuera de Grecia, los depósitos bancarios propios son inútiles”, dijo Galenianos. El valor de un euro en el banco es estrictamente inferior al valor de un euro en el bolsillo. Si este feriado bancario continúa, podríamos ver una situación en la que se intercambien los depósitos bancarios por dinero en efectivo con un descuento”.

El Gobierno de Grecia cerró los bancos y limitó los retiros el 28 de junio tras el colapso de las conversaciones con los acreedores y la decisión del Banco Central Europeo de no extender más ayuda a los prestamistas griegos. Los pagos o transferencias de dinero al extranjero desde las cuentas bancarias griegas se prohibieron por completo.

De acuerdo con el decreto del Gobierno sobre los controles de capital, el feriado bancario forzado estará vigente hasta el 6 de julio. Incluso después de eso, es probable que permanezcan en vigor las restricciones a los retiros de efectivo en cajeros automáticos y los pagos fuera del país. Chipre, el único otro estado de la zona euro que alguna vez ha impuesto controles de capital, los mantuvo en marcha por dos años.

Los bancos griegos no se reabrirán hasta que haya un acuerdo con los acreedores, según Michael Michaelides, estratega de tasas en el Royal Bank of Scotland. “Existe, por supuesto, ese riesgo de que los bancos se vuelvan insolventes antes de que el acuerdo esté allí para que se reabran, especialmente en el caso del voto por el no”, dijo Michaelides en un correo electrónico. En este caso, los bancos solo podrían volver a abrir con una moneda alternativa que restaure la liquidez.

La incertidumbre sobre el lugar de Grecia en el bloque significa que el recibir pagos a través de la banca electrónica o de las tarjetas de débito directamente a una cuenta griega también implica un riesgo.

¿Y si no fuera tan malo?

Es una posibilidad de la que pocos hablan: ¿Y si Grecia abandonara la zona del euro y su economía prosperara? El motivo del silencio podría ser que es una idea demasiado ridícula para considerarla.

A medida que se acerca el referéndum del país sobre la austeridad, los economistas advierten que abandonar el euro y suspender el pago de sus deudas profundizaría la condición de Grecia de paria en los mercados financieros y la llevaría a una mayor depresión, con las quiebras, el desempleo y la tensión social que ello implica.

Esa situación, se dice, atemorizaría a países como España y Portugal y los llevaría a volcarse a la austeridad que predica Alemania y a la reforma económica que exige la participación en la moneda única. Para algunos, una zona del euro sin Grecia sería más pequeña pero posiblemente más fuerte.

Sin embargo, economistas de Oxford Economics Ltd. y Citigroup Inc. plantearon esta semana la pregunta de qué pasaría si Grecia se recuperara en un par de años y devolviera una moneda declinante a la senda del crecimiento económico.

Eso desafiaría la teoría de que abandonar la zona del euro es un suicidio económico. Por otra parte, podría alentar a otros miembros a considerar que una devaluación y un impago son más atractivos que la vida en la zona del euro y a plantear así una amenaza aún mayor para la sostenibilidad del bloque monetario que si Grecia se quedara.

“Desde una perspectiva económica, una de las mayores amenazas de un contagio producto de una salida de Grecia sería que el país se fuera y que rápidamente su economía empezara a crecer con fuerza”, dijo Ben May, de Oxford Economics. “De ser así, sería probable una mayor fragmentación de la zona del euro”.

“Una evidente recuperación económica” de Grecia significaría como mínimo que “podría aumentar el apoyo a fuerzas no convencionales en otros países”, dijeron los economistas de Citigroup, en referencia al partido español Podemos, que rechaza la austeridad.

Colegas de May han usado recientes informes para demostrar que una salida de Grecia podría no ser tan mala. De los setentas alejamientos de uniones monetarias desde 1945, solo una pequeña minoría padeció grandes pérdidas, y Grecia podría tener margen para una recuperación, dado que la caída de 25 por ciento de su producto interno bruto ya se cuenta entre las 137 crisis económicas más graves desde 1980, sostienen.

En el Instituto Peterson de Economía Internacional de Washington, el economista Joseph Gagnon escribió esta semana que, con un manejo adecuado, una salida de Grecia podría significar que la economía empezara a crecer en seis meses y que experimentara una fuerte aceleración en dos o tres años conforme una moneda más débil alentara la competitividad y atraerá turistas.

¿Qué hará Europa?

Para May, la posibilidad de una reanimación de Grecia significa que los funcionarios europeos se mostrarían prudentes en lo relativo a prestar demasiada ayuda al país si abandona la moneda común.

“Si más economías del sur de la zona del euro abandonaran el bloque, el impacto podría ser muy fuerte”, dijo. “La mejor opción para el resto de Europa podría ser proporcionar a Grecia suficiente ayuda para evitar un desastre, pero no suficiente para que una salida resultara atractiva a los ojos de otras economías de la zona del euro”.

Votantes confundidos

Los votantes griegos que decidirán con su voto el domingo el posible futuro de su país en Europa se rascan la cabeza, desconcertados, cuando leen el texto del referendo al que deben responder por “sí” o por “no”.

La pregunta no se refiere al futuro de la moneda euro —que muchos creen está en juego— ni al futuro de la relación de Grecia con la Unión Europea de 28 naciones. La pregunta es la siguiente: “¿Debe el plan de acuerdo, que fue presentado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional en el Eurogrupo de 25.06.2015 y comprende dos partes que constituye su propuesta unificada, ser aceptado?” El primer documento está intitulado Reformas para completar el programa vigente y más allá, y el segundo, Análisis preliminar de la sustentabilidad de la deuda.

Para colmo de complicaciones, la oferta sobre la cual se vota ha perdido vigencia, ya que estaba vinculada con un paquete de rescate que caducó días atrás, y es evidente que muchos griegos no han leído los documentos técnicos a los que se alude.

Los detractores dicen que mucha gente en las aldeas rurales con poco o ningún acceso al internet no encontrarán la manera de abrir los documentos. Para otros que no tienen la debida capacitación serán excesivamente técnicos y difíciles de entender. (AP)

Hasta el lunes

Los bancos griegos disponen todavía de un colchón de liquidez de mil millones de euros hasta el próximo lunes, cuando el Banco Central Europeo decidirá si concede o no nuevos créditos de emergencia a las entidades financieras helenas, según la presidenta de la Unión Griega de Bancos, Luka Katseli.

Katseli hizo estas declaraciones tras una reunión de la banca con el equipo económico del Gobierno, en la que se hizo un análisis del estado de las restricciones bancarias en el quinto día del corralito. (EFE)

 

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