Mujeres se abren espacio en las minas

Subir a un camión de dos metros de altura, conducirlo en superficie o bien en el subterráneo de una mina, cargarlo de minerales o residuos de roca en espacios donde la temperatura fácilmente llega a cuarenta grados centígrados —o los supere—, si bien no es una tarea sencilla, es el quehacer diario de Eneyda Roque, una joven de 28 años originaria de la mina El Limón, en León.

Subir a un camión de dos metros de altura, conducirlo en superficie o bien en el subterráneo de una mina, cargarlo de minerales o residuos de roca en espacios donde la temperatura fácilmente llega a cuarenta grados centígrados —o los supere—, si bien no es una tarea sencilla, es el quehacer diario de Eneyda Roque, una joven de 28 años originaria de la mina El Limón, en León.

Roque forma parte de un grupo de cien mujeres que trabajan para la empresa B2Gold, donde la presencia de mujeres toma fuerza en las operaciones que antes eran consideradas solo para hombres.

“Primero recibí varias capacitaciones donde te enseñan todo el funcionamiento para manejar un camión. Hace siete meses comencé de apoyo y tengo dos meses que bajo sola al subterráneo de la mina. En este trabajo todo es un asunto de acostumbrarse”, expresa la joven quien se siente orgullosa que su presencia en ese tipo de empleos rompa mitos establecidos en la sociedad.

Y al igual que Roque a nivel nacional existía hasta el tercer trimestre de 2012, un estimado de 2,910 mujeres que laboraban en las minas o canteras según la Encuesta Continua de Hogares, publicada por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).

De ese total, el 73.5 por ciento (equivalente a 2,137 mujeres) estaban en una condición de informalidad y el restante 26.5 por ciento (773) laboraban en formalidad.

SON MÁS CUIDADOSAS

Felipe Esparza, gerente general del proyecto minero que ejecuta la empresa en mina El Limón, asegura que de los ochocientos empleos que generan entre directos e indirectos, cien son para mujeres y la razón básica es porque creen en el empoderamiento de ellas como responsables y proveedoras económicas en sus familias.

“Cuando tú pones a una mujer a operar maquinaria tiene un cuido mejor que el varón. Si tuviese que escoger entre un operador varón o una mujer, elijo a una mujer”, aseguró Esparza.

También agregó que con las mujeres jamás han tenido el inconveniente de retirarlas de una labor por llegar con aliento alcohólico, situación que sí se ha visto con hombres a quienes han llamado la atención y suspendido por intentar ingresar a la mina alcoholizados.

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EN PUESTOS ESTRATÉGICOS

Yudith Rivera tiene cinco años laborando para B2Gold y es la responsable de la presa de cola. Ese es el sitio donde se depositan los residuos del proceso de extracción de los minerales.

Ella es ingeniera civil y su puesto juega una función estratégica para la sostenibilidad ambiental en esa zona. Rivera comparte que coordina un equipo de diez personas y el hecho de ser mujer jamás le ha limitado a estar en condiciones que para otras personas son hostiles.

UNA OFICINA NO CONVENCIONAL

Alicia Medina, de 25 años, pasa unas seis horas diarias en una bodega subterránea de la mina El Limón apoyando a las cuadrillas de trabajo con el material que necesitan.

A cientos de metros de profundidad, a Medina la acompaña además de un escritorio y las hojas de control, una decena de herramientas como mecates, palas, llaves, arneses y otros.

“Vine hace cinco años y la verdad es que la experiencia es interesante. Es poco convencional pero la aprovecho para salir adelante”, expresó.

Medina suele atender en ocasiones las necesidades de material de Luz Marina Fuentes, quien lleva unos seis meses manejando ella sola un camión.

En un turno ella baja al área subterránea unas diez veces en un camión con capacidad de carga de treinta toneladas, en un oscuro y estrecho camino con curvas cerradas y ambiente húmedo por las altas temperaturas.

“Al inicio crees que es difícil porque dudás si te van apoyar los varones, pero luego te das cuenta que somos tan capaces como ellos y los varones nos apoyan también”, dice Fuentes.

AMOR POR LA NATURALEZA

Ana María Mairena es asistente ambiental en esta mina y su labor se concentra en la gestión del ambiente, desde la prevención y mitigación, monitoreo y acciones de reforestación de áreas aledañas.

Mairena se siente orgullosa que la empresa tenga una política de gestión ambiental ya que ella está al frente de un vivero cuya capacidad para la producción es de unas cien mil plantas en el año.

Estas cinco mujeres se han dado cuenta que su trabajo es igual de importante como el de cualquier hombre que trabaje en esa mina y según el gerente general, Felipe Esparza, la diligencia de ellas en puestos claves de producción y sostenibilidad de la mina, han dado un giro especial que les ha permitido mejorar las operaciones.

OCUPADAS

PODRÍA AUMENTAR

El economista Adolfo Acevedo sostiene que es evidente la creciente incorporación de las mujeres a la actividad económica, pero aún así su tasa de participación laboral (43.4 por ciento) todavía está por debajo que la de los hombres (56.6 por ciento), de manera que todavía existe un amplio margen para que esta se incremente. “Esto significa que, en perspectiva, que es el bono de género el que tiene mayor capacidad de aportar al crecimiento del Producto Interno Bruto per cápita”, indicó.

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