La poca lluvia en los primeros meses del presente invierno en el departamento de Rivas comienza a incidir en el encarecimiento de las ventas de frutas y perecederos situados a la orilla de la Carretera Panamericana Sur, sitios que desde hace unos veinte años se han convertido en una opción de compra favorable para los propietarios de vehículos que viajan al departamento de Rivas.
Ana María Córdoba Delgado dijo que la sequía está afectando la producción por lo que la sandía, que para estas fechas normalmente costaba entre C$$10 y C$$30, ahora cuesta entre C$$30 y C$$60, los melones están carísimos, el plátano está subiendo el doble y más caro que se va a poner si no llueve, comentó la vendedora.
Otra vendedora que prefirió no identificarse dijo que estas ramadas son una buena alternativa para los visitantes que no conocen las zonas agrícolas de Rivas. Nosotros aquí salimos al campo a buscar el producto fresco todos los días y el precio de transporte hacia las ramadas es menor que llevar las frutas a la capital, explicó.
Las ramadas de frutas de la Carretera Panamericana Sur comenzaron a inicios de 1990, con la venta de plátanos y mangos en la época de verano cuando miles de turistas nacionales visitan los balnearios rivenses, recordó Ana María Córdoba Delgado, de 37 años, quien dijo tener veinte años de laborar en este negocio.
La demanda de frutas era todo el año, por eso desde hace diez años como siete vendedoras decidimos pasar todo el año ofreciendo todo lo que nosotros compramos a los productores rivenses y ganar algo para sobrevivir, explicó.
Las ramadas
Las ramadas de frutas de la Carretera Panamericana Sur comenzaron a inicios de 1990, con la venta de plátanos y mangos en la época de verano cuando miles de turistas nacionales visitan los balnearios rivenses, recordó Ana María Córdoba Delgado, de 37 años, quien dijo tener veinte años de laborar en este negocio.
“La demanda de frutas era todo el año, por eso desde hace diez años como siete vendedoras decidimos pasar todo el año ofreciendo todo lo que nosotros compramos a los productores rivenses y ganar algo para sobrevivir”, explicó.
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