Cartas al Director

En Estados Unidos han existido cinco formas de ejecutar a los condenados a muerte, la horca, el pelotón de fusilamiento, la silla eléctrica y desde 1982 la “inyección letal” compuesta de tres potentes medicamentos, dos usados en anestesia y el tercero usado en los casos de deshidrataciones severas.

Pena de muerte y bioética

En Estados Unidos han existido cinco formas de ejecutar a los condenados a muerte, la horca, el pelotón de fusilamiento, la silla eléctrica y desde 1982 la “inyección letal” compuesta de tres potentes medicamentos, dos usados en anestesia y el tercero usado en los casos de deshidrataciones severas. La inyección letal fue creada para hacer las muertes de los condenados “más humana”, teóricamente con esta formulación se aseguraba el éxito del propósito.

Aparte del dilema ético de que si el Estado puede decidir sobre la vida de los ciudadanos, el actual método está en entredicho por los casos de crueldad ocurridos en su aplicación. Los médicos y el personal de salud no pueden participar, por razones morales, éticas y de obligaciones con sus gremios ni siquiera facilitando el éxito de la inyección. Los códigos tradicionales y los modernos como la Declaración de Helsinki y de la Asociación Médica Mundial, se lo prohíben, igual a las otras profesiones de la salud. Esto ha llevado a que los carceleros o verdugos, por impericia tengan dificultades para canular la vena donde se inyectaría al condenado. Estas multi punciones causan dolor y angustia en la víctima, se han dado casos de prolongación de horas de este acto y en varios condenados han ocurrido extravasaciones del pentotal sódico sometiéndolo a un exquisito dolor urente y cáustico.

En varias ocasiones las “dosis” administradas no han cumplido con su objetivo y los condenados se retorcían sin expirar, cada persona tiene una respuesta variable a los fármacos aún cuando como segunda droga inyectan un poderoso paralizante muscular derivado del curare, el mismo utilizado por los indígenas del Amazonas en la caza de animales.

Las cárceles se han encontrado con el desabastecimiento de los fármacos, dado que el pentotal y el propofol, el que usaba Michael Jackson y por el cual murió, es producido en la Unión Europea y las casas fabricantes no quieren verse relacionadas con este asunto. El primer principio del arte de la Medicina es: “primero no hacer daño”, atribuida a Hipócrates y Galeno. La pena de muerte debería ser abolida, estoy en contra de ella, no es ético que se trate de involucrar al personal de Salud. Deseo como muchos en Estados Unidos y en Nicaragua, que se beneficie nuestro compatriota de la clemencia del Gobernador de Texas, Dios lo apiade e ilumine.

Orlando Morales Navarrete. Anestesiólogo-Reanimador 

No hay crisis para el pecado

Estamos en un mundo lleno de contradicciones en el que al bien se le llama mal y al mal bien, es decir, aquello que promueve el desconcierto y la aberración es dado como óptimo y es llamado a ser aceptado democráticamente incluso por sus disidentes intelectuales. Un ejemplo es el llamado matrimonio homosexual, que si bien es contrario a lo que la ley natural establece, pues de dos hombres o de dos mujeres jamás saldrá descendencia alguna, algunos se empeñan en difundirlo como si fuera un bien para la raza humana, cuando al contrario, supone una tergiversación de los términos hombre y mujer: mujer como la que engendra y da a luz, y hombre, aquel por el que es dado un fruto en común. Pero los que dominan en las sombras, se han empeñado en parir este engendro de ley cuando lo normal sería dejar libertad al individuo para que realice sus actos libre y voluntariamente, eso sí, no sin repercusiones para su alma, pero eso ya es otra cosa.

Defendamos pues aquello que es lo mejor y promueve la paz y la prosperidad, no el abuso de un derecho que no es tal y que además implica el futuro afectivo de los niños adoptados por estas parejas, tantas veces vejados por la confusión de sexos que en ellos se genera. Abramos las puertas a la verdad del ser humano y de su constitución divina y humana, pues es imagen fiel del Creador que puso un propósito en los actos sexuales: la reproducción humana para llenar el Cielo de sus hijos.

Eva Catalán. España

En defensa del poeta Calderón

Desde que tengo uso de razón, jamás he visto sufrir tanto a una persona por una causa que no tipifica como delito. Me refiero al caso específico del famoso poeta jinotepino, “hijo dilecto” de esta ciudad y “ciudadano notable” de Carazo, Leonel Calderón.

Se le acusa de haber besado a una niña de once años. La madre y la tía de la menor, desinformada por su maestra de escuela, lo denunciaron hace varios meses, ante las autoridades, llevándolo a juicio y posteriormente condenándolo, con “pruebas indirectas”, a doce años de prisión.

Personalmente asistí a varias de esas audiencias judiciales y comprobé “in situ”, lo grave que era la situación de nuestro laureado poeta. Todos esperábamos su absolución, pero, lamentablemente sucedió lo contrario y fatídico. La honorable juez que estaba a cargo, le dio la “casa por cárcel”, por su edad y por su enfermedad crónica. Se le aplicó el Artículo 97, de la Ley 641.

Hasta la fecha él permanece en su casa con su esposa Lesbia que lo atiende y lo anima como una abnegada y cariñosa esposa. He sido un testigo, por mi amistad con él, que él no ha salido de allí “ni a la vuelta de la esquina”. Sin embargo, es muy conmovedor observar la gran cantidad de amigos y simpatizantes que a diario lo visitan.

Sus acusadoras lo han tratado de forma violenta con insultos, improperios y con un lenguaje vulgar y soez. Él ha tenido que sufrir esta vejaciones con paciencia y espíritu cristiano, sin que, por supuesto, no le deje de afectar su ánimo y su espíritu sensible, ya que él es hombre de un buen trato con sus semejantes, de buenos modales, educación y de una vasta cultura.

El enorme desgaste emocional, psicológico y físico que ha sufrido por lo prolongado de ese proceso judicial, le minó su salud, y su condena ha despertado la indignación de muchos que lo admiramos y queremos, tanto en Nicaragua como en el extranjero. Son centenares de emails que recibe de apoyo de Estados Unidos, Canadá y México.

Su obra poética, que consta de siete libros, y su integridad moral y ciudadana, son sus mejores defensas. No se necesita ser muy inteligente para darse cuenta que esta injusticia está inspirada por personas sin escrúpulos, que solo se guían por la amargura y el odio.

Cuando una persona es sometida a un juicio, dos aspectos son de máxima relevancia, a saber: “Quién acusa y de qué cosa se le acusa”. En el caso del poeta, de ambos sale airoso. Ni cometió ningún delito, ni estas personas son idóneas para creerles lo que dicen.

Como un león que ruge en su guarida por la justicia, y como una caldera de sufrimientos y dolores, tal es la condición actual de nuestro querido amigo y poeta, Leonel Calderón.

Juan Bosco Cuadra García

Foto equivocada

En la sección de Ámbitos de la edición de LA PRENSA del pasado miércoles 5 de agosto, bajo el título “NASA niega lo de becas”, erróneamente se publicó la foto del ingeniero David Castillo Pacheco, en vez de la del señor Allan Castillo Pacheco.

Ofrecemos disculpas al señor David Castillo Pacheco por este error que lamentamos y por los inconvenientes causados.

Mario Guevara S.

Circos en Matagalpa

A la ciudad de Matagalpa están llegando muy a menudo circos internacionales, para especial deleite de grandes y chicos.

Entre los grandes ausentes en estos espectáculos circenses están los felinos y demás especies de animales, ya que las nuevas leyes en los diferentes países del mundo prohíben a los circos llevar animales para sus presentaciones.

Salvador Pérez González