Una pausa de Erasmo

Aun sin control, Randy Johnson era capaz de dominar. El temor que generaba entre los bateadores por su potencia, era utilizado a su favor. Resultaba intimidante y nadie quería permanecer mucho tiempo en el home.

Aun sin control, Randy Johnson era capaz de dominar. El temor que generaba entre los bateadores por su potencia, era utilizado a su favor. Resultaba intimidante y nadie quería permanecer mucho tiempo en el home.

Greg Maddux sin control, estaba casi indefenso. Ese era su arma. Su ventaja, es que casi nunca vivía esa situación. Su habilidad para colocar los envíos en las periferias del plato, fue su sello de garantía. Su identidad.

Guardando las distancias, Erasmo Ramírez es más un lanzador de control, que un tirador de poder. Un pícher, como suele decirse para establecer diferencia respecto al que usa la cabeza antes que el brazo, del que va al revés.

“Erasmo tomó mucho del home”, explica el mánager de los Rays, Kevin Cash, en alusión a la falta de fineza en la ubicación de los envíos del nica la tarde del miércoles, mientras era castigado por los Medias Blancas.

Significa que Ramírez no estaba descontrolado. Él era capaz de colocar la bola en el home. Pero no tenía comando. Es decir, no fue capaz de lanzar strikes de calidad en ese tenebroso primer episodio de cinco carreras.

“Pero (Erasmo) hizo un buen trabajo de enderezamiento, perfeccionó los ángulos y dominó”, dice Cash. Los resultados fueron claros. Solo cedió un hit en las siguientes cinco entradas y al final escapó sin la derrota.

Ramírez tiene estimables cifras. Su récord 8-4 y 3.83 en 103.1 innings. Le batean 84 hits y el average en contra es .219. Poncha a 7.17 por juego y da 2.61 bases por desafío. El average de la liga es 3.10.

El miércoles le cayeron en frío y no pudo ajustarse en el acto, pero lo hizo después, lo que habla bien de su carácter y de sus pretensiones de ir tras la victoria en cada salida.