Los Jinetes del Güegüense

Durante 51 años impartiendo clases de folclor he hecho bailar a todo el que ha querido aprender, pero nunca me imaginé que los caballos llegarían a ser mis alumnos.Fue para Expica del 2001 que me reuní con Lorena Mántica, instructora y directora de la Escuela Nicaragüense de Instructores Ecuestres Albanta para hacer realidad su sueño de crear un espectáculo folclórico con caballos.

Durante 51 años impartiendo clases de folclor he hecho bailar a todo el que ha querido aprender, pero nunca me imaginé que los caballos llegarían a ser mis alumnos.

Fue para Expica del 2001 que me reuní con Lorena Mántica, instructora y directora de la Escuela Nicaragüense de Instructores Ecuestres Albanta para hacer realidad su sueño de crear un espectáculo folclórico con caballos. Me gustó la idea, pues las dos pensábamos que había que darle identidad a las exhibiciones que en esa época los hípicos hacían con música y trajes, peruanos, españoles y mexicanos, olvidando lo nuestro.

Este reto lo lleve más lejos, sugiriéndole a Lorena hacer danzas integrando jinetes, caballos y bailarines. Las dos nos sorprendimos del valor y audacia de ambas. Es así que a partir del mes de marzo del 2001 iniciamos la organización de un espectáculo único en Nicaragua y Centroamérica.

Fueron cinco meses de intenso trabajo, bajo lluvia, bajo sol y bajo las patas de los caballos, que en un principio le tenían miedo, a los movimientos y colorido de las faldas de las bailarinas, al ruido de los chischiles y a los aplausos. Asustados salían corriendo, con el riesgo de pasarnos encima a todos. Fue sencillamente impresionante ver cómo estos nobles animales fueron poco a poco acostumbrándose a todo este alboroto y reconociendo y aceptando el contacto de los bailarines, todos integrantes de la Compañía de Danza Irene López.

Conforme íbamos avanzando, el entusiasmo crecía, si era muy emocionante para todos los que estábamos haciendo el trabajo, igual lo era para los visitantes y dueños de los caballos que llegaban a cada ensayo a disfrutar de las destrezas de todos los participantes.

Lorena y yo que llevábamos la batuta, terminábamos agotadas pero felices. La destreza de los jinetes nos sorprendió, solamente le dimos clases de algunos elementos importantes y necesarios para que pudieran guiar a los caballos, en los pasos, el ritmo y la coreografía de cada una de las danzas que se estaban montando.

Escogimos música y danzas acordes con los pasos y movimientos que hacen normalmente los caballos en sus exhibiciones cuando desfilan por las calles.

Y así fue que el Acuartillado —el Son de Toros, algunos sones de El Güegüense, el Toro Huaco, la Vaca Chota y el Palo de Mayo fueron interpretados por aquellos bellos animales, sus jinetes y mis bailarines.

Fue tremendamente impresionante bailar a la par de los caballos coordinando pasos, ritmos y movimientos. El Palo de Mayo se le asignó a un caballo negro hermosísimo, que junto con su jinete se movían al ritmo y sabor de nuestra música caribeña.

A los jinetes y caballos los adornamos con algunos elementos y parafernalias de las danzas a interpretar. Los bailarines iban con sus hermosos atuendos propios de cada danza.

Para el nombre elaboramos la siguiente lista: El Baile de los Garañones, El Güegüense Monta a Caballo, Gurupera Folclórica, y Los Jinetes del Güegüense, este último fue el escogido.

Mi reconocimiento a los jinetes, instructores ecuestres, a mis bailarines, a Lorena Mántica, quienes con su empeño y experiencia hicieron que Los Jinetes del Güegüense sea hasta la fecha el mejor espectáculo ecuestre de Nicaragua y Centroamérica.

A Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina, quienes con su participación dieron realce a nuestro espectáculo.

El espectáculo Los Jinetes del Güegüense se presentó en Expica el 24 de julio del 2001 con la arena llena a reventar, la satisfacción del trabajo realizado y del éxito alcanzado. Sería interesante retomar la idea.